Subscribe Us

TECNOLOGÍA: Geoingeniería contra el Cambio Climático


Un reciente informe de la ONU sobre el clima nos advierte que tenemos solo doce años para organizar nuestros actos colectivos y dejar de contaminar o haremos un daño irreparable a la Tierra. Para unas personas, noticias como esta exceden la capacidad de comprensión del problema hasta el punto de no sentirse afectados realmente. Y otras personas, quizás más cívicas, deciden ser más conscientes en su reciclaje o incluso volverse veganas. Desafortunadamente, el simple hecho de solucionar el problema del cambio climático global ya no es una empresa individual: requiere soluciones globales. Pero, ¿qué sucede si todos unidos intentamos “reparar el problema” a nuestra manera, dejamos de contaminar, usamos fuentes de energía renovables y vivimos vidas neutras en carbono, y todavía no es suficiente? Bueno, ahí es donde entra en juego algo llamado geoingeniería, y puede ser nuestra mejor oportunidad para mantener vivo el planeta ... o simplemente podría matarlo.


¿Qué es la Geoingeniería?
La Academia Nacional de Ciencias (EE.UU.) define la geoingeniería como "opciones que involucrarían la ingeniería a gran escala de nuestro entorno para combatir o contrarrestar los efectos de los cambios en la química atmosférica". O, más sencillamente, es la idea de utilizar la ciencia en una escala global para enfriar la Tierra de nuevo a un nivel sostenible. Pero el problema es que la ingeniería a esa escala es un territorio simplemente inexplorado.

Las estrategias de la geoingeniería generalmente se dividen en dos amplias categorías: (1) bloquear el exceso de radiación solar o (2) eliminar el CO2 del aire. Estas son simplemente las formas más directas de combatir el problema del calentamiento global y que tendrían un impacto más rápido en términos de detener el aumento de la temperatura global y el deshielo de la capa de hielo. Repasemos rápidamente seis de las técnicas de geoingeniería más prometedoras para controlar el clima de la Tierra.

1. Sembrar aerosoles de azufre en la Estratosfera
Este plan implica inyectar SO2 en la estratosfera con una flota de aviones. Una vez allí, formará aerosoles con las moléculas circundantes y reflejará la luz solar directamente en el espacio, enfriando así el planeta. Ya sabemos que esta solución funcionaría: los volcanes lo hacen todo el tiempo y rutinariamente vemos un enfriamiento global medible incluso después de eventos volcánicos relativamente menores. Sin embargo, al igual que con un volcán, hay un inconveniente. En primer lugar, reduciría las lluvias, lo que podría sonar muy bien si se está recuperando de un huracán en este momento, pero podría ser desastroso para otras áreas del mundo que experimentan sequías históricas debido al cambio climático. 


La menor radiación solar recibida en la superficie terrestre también podría alterar de forma impredecible los entornos naturales frágiles, lo que podría dañar a los más vulnerables.

Y, lo que es más molesto, sin hacer nada por reducir los niveles de dióxido de carbono ya existentes, nunca podría dejarse de sembrar los aerosoles o la temperatura volvería a elevarse más rápidamente que antes, por lo que el "bajo costo" de esta técnica eventualmente habría que mantenerla indefinidamente.


Fuente: NASA

2. Nubes artificiales
El plan aquí es adaptar una flota de barcos viejos para inyectar un aerosol de agua de mar en el aire mientras viajan. Las partículas de sal que se esparcen deberían aumentar la concentración de gotitas en las nubes, volviéndolas más blancas y reflexivas, enfriando así el planeta. Este es un enfoque interesante porque podría compensar fácilmente nuestro calentamiento actual y no implica bombear sustancias químicas en nuestra atmósfera.
Teóricamente es factible enfriar los polos más que los trópicos con este enfoque. Así, se ralentizaría o detendría la pérdida de hielo y permitiría que las latitudes más bajas regresen lentamente a la normalidad. Desafortunadamente, este enfoque todavía tiene el problema de la posible reducción de las precipitaciones ya que pasaría menos sol, y algunos científicos temen que pueda alterar los climas regionales como el Amazonas de manera especialmente desastrosa al afectar su ciclo del agua. Pero, sobre todo, el problema principal es que la tecnología necesaria para hacer este tipo de cosas, a escala planetaria, simplemente no existe.


Nubes artificiales (Fuente: EarthObservatory)

3. Escudo solar espacial

Uno de los enfoques más ... digamos "inventivos" es la idea de lanzar cientos, o potencialmente millones, de "parasoles" orbitando en el espacio profundo para sombrear la Tierra. Técnicamente la idea funcionaría pero sería increíblemente caro sin algo como un elevador espacial, ¡y un elevador espacial también sería demasiado costoso!.

4. Biochar
Entramos en los enfoques de la geoingeniería orientados a la reducción del carbono atmosférico. Este planteamiento requiere que todos los países trabajen juntos para cultivar vastas franjas de plantas de rápido crecimiento y luego convertirlas regularmente en carbón vegetal que pueda ser secuestrado en el suelo. Este método es atractivo porque es extremadamente seguro. Está utilizando el proceso natural de la fotosíntesis para frenar el cambio climático en lugar de cambiarlo activamente.

El biochar también es rentable, ya que la energía creada en el proceso podría venderse con fines lucrativos. Desafortunadamente, tampoco es tan efectivo como podríamos necesitar. Las estimaciones actuales indican que solo podría compensar aproximadamente el 10% del calentamiento debido a los altos niveles de CO2 en la atmósfera. Sin embargo, en última instancia, podría ser un buen enfoque para los países más pobres, a quienes se les podría incentivar a dedicar tierras al proceso y recompensarlas por cada tonelada de carbono secuestrada.

Biochar (Fuente: MountainX)

5. Fertilización del océano
Los océanos ocupan más del 70% de la superficie de la Tierra y es razonable pensar utilizarlos para ayudar a resolver este problema. La idea de la fertilización oceánica consiste en impulsar el crecimiento del plancton en todos los ámbitos mediante la adición de nutrientes, como el hierro, a las aguas del océano. Cuando la floración alcanza una masa crítica, el plancton simplemente muere y se hunde hasta el fondo del océano, junto con todo el carbono que acaba de consumir, entonces el proceso simplemente se repite.

Este enfoque efectivamente frenaría el cambio climático y la acidificación de los océanos, y en la escala correcta secuestraría más que suficiente de nuestro carbono atmosférico. Pero la escala también es el problema aquí. El océano es tan grande que en la actualidad no existe una forma efectiva de distribuir suficientes nutrientes en exceso para compensar más del 5% del calentamiento debido a la duplicación de los niveles de CO2.

Además de esto, el proyecto podría tener efectos imprevisibles en ecosistemas marinos ya frágiles, y las floraciones masivas de plancton podrían causar o acelerar el aumento de las "zonas muertas" oceánicas desoxigenadas.

Fertilización del océano (Fuente: NASA)

6. Captura directa de carbono (AKA árboles artificiales)
La captura directa de carbono en el aire involucra máquinas que imitan esencialmente la fotosíntesis: extraen el CO2 del aire y hacen que el carbono se almacene para otros usos o simplemente se separe. ¡Los nuevos diseños para estos árboles artificiales pueden absorber 100 veces más dióxido de carbono que un árbol normal, casi 1 tonelada por día! Y dado que la tecnología aún está en su infancia, aún queda un largo camino por recorrer, lo que ciertamente la hace prometedora.

El principal inconveniente de la idea de los árboles artificiales fue el costo inicial aparentemente masivo, así como el costo a largo plazo de la energía requerida para alimentar las reacciones químicas que hacen que la captura de carbono sea discutible. Pero el aumento exponencial de la disponibilidad y la disminución del costo de la energía eólica y solar han resuelto este último problema.

Y en cuanto a lo primero, a medida que comenzamos a ver el costo que tendrá el no hacer nada, tanto monetariamente como humano, las tecnologías de captura de carbono de repente se pagarían por sí mismas.

Árboles artificiales (Fuente: Inhabitat.com)

Conclusiones
Debemos recordar que el problema no va a ser algo que tenga una única solución. Se requerirá un esfuerzo concertado en muchos sectores diferentes para hacer el trabajo. Por ejemplo, si redujéramos la tendencia al calentamiento sin reducir nuestras emisiones de carbono, haríamos que los océanos se acidifiquen, lo que podría amenazar a toda la cadena alimentaria marina y eventualmente dejar a millones de personas sin fuentes sostenibles de alimentos. Y si dejáramos de emitir carbono en este momento pero no logramos eliminar el ya existente en la atmósfera, seguiríamos comprometiéndonos a un aumento de más de 3 metros en el nivel del mar en las próximas décadas, desplazando permanentemente a innumerables personas.

Al final, al menos podemos decir que parece prudente utilizar investigaciones científicamente sólidas y transparentes para mejorar nuestra comprensión de cómo la Tierra podría responder a la geoingeniería a medida que avanzamos en estos próximos 12 años cruciales. Hay muchas soluciones prometedoras sobre las que simplemente debemos aprender más, incluso hay muchos enfoques que no hemos cubierto aquí, como la siembra de nubes o el simple acto de reforestación, y todos ellos tienen sus pros y sus contras, pero el hecho es que a medida que avanza la tecnología, tendremos una respuesta de la geoingeniería que sí funcionará. La única pregunta es si nosotros, como sociedad global, podemos unirnos e implementarla a tiempo.

La empresa suiza Climeworks está capturando el CO2 del aire con la primera tecnología de eliminación de carbono comercial del mundo. 


Fuentes: NASA, EarthObservatory, MountainX, Inhabitat.com, Climeworks, Interesting engineering

Publicar un comentario

0 Comentarios