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PERSONAJE: Filipo II de Macedonia

Nacido en Pella en el 382 a.C. fue rey de Macedonia desde el 359 a.C. hasta su muerte en el 336 a.C. Conocido por ser el padre de Alejandro Magno, sus éxitos militares y reformas internas han quedado obnubilados por el atractivo histórico de su hijo y sus conquistas, si bien los avances de este no puede entenderse sin la privilegiada situación que le dejó Filipo a su muerte. (Imagen: carga de las falanges macedónicas)
Miembro destacado de la dinastía de los Argéadas, era el hijo más joven del rey Amintas III y Eurídice I. En su juventud fue rehén en Tebas, que en aquella época era la polis dominante en el mundo heleno, recibiendo formación militar y diplomática del general Epaminondas y de Pamenes de Tebas, lo que influiría mucho en la reorganización del ejército macedonio que realizaría posteriormente Filipo, tomando y mejorando algunas de las ideas básicas del Batallón Sagrado de Tebas.


En el año 364 a.C. vuelve a Macedonia para participar en los asuntos de gobierno. Cuando sus hermanos Alejandro II y Pérdicas III fallecen (año 359 a.C.) se convierte en regente de su sobrino Amintas IV, hijo de este último, aumentando su poder poco a poco hasta desplazarle del trono y reinar en Macedonia a partir del año 355 a.C. Durante sus primeros años de reinado tuvo que enfrentarse a varios pretendientes que querían su corona, como Argeo y Pausanias hijos de Arquelao I, y Arquelao, hijo ilegítimo de su padre Amintas III.

Busto de Filipo II de Macedonia

El renovado ejército macedonio
Frente a la mayoría de fuerzas militares coetáneas que estaban compuestas principalmente por mercenarios, Filipo II instauró un ejército compuesto por ciudadanos macedonios, bien equipado e instruido. Antes de sus reformas el ejército macedonio estaba formado en casi su totalidad por caballería integrada por la nobleza. Tras sus modificaciones se crearon 4 cuerpos:

- Caballería pesada (heitaroi - compañeros del rey): se ocupaban de las cargas frontales equipados con coraza metálica, jabalinas y espada. Alrededor de 800 hombres.

- Caballería ligera: iniciaba el combate apoyando a la falange desde los flancos.

- Infantería ligera (hispaspistas): formaban a la derecha de la línea principal con armaduras de cuero, lanzas cortas y jabalinas.

- Infantería pesada o Falange (pezhetairoi - compañeros a pie del rey): atacaban de manera frontal en formaciones muy compactas de 16 filas de soldados, en las que las 6 primeras bajaban sus sarissas para entrar en combate. Estas sarissas fueron las lanzas más potentes de la Antigüedad, con una longitud de 6 metros y medio. La falange fue el cuerpo militar sobre el que se construyeron los éxitos militares de Filipo y de su hijo Alejandro III. Si la batalla lo requería, las 8 últimas filas se giraban dándole la espalda a las 8 primeras, convirtiéndose en una masa impenetrables. Se utilizaba principalmente en batallas en llano, ya que se trataba de una unidad lenta y pesada. 


Otra gran modernización que introdujo Filipo II en el ejército macedonio fue la incorporación de maquinaria de guerra avanzada, según algunos historiadores una de las más completas de la antigüedad. Construyó catapultas (con tizones encendidos y grandes piedras como proyectiles) y enormes torres móviles para aproximarse a las murallas de las ciudades que sitiaba. Además acompañó a estas unidades con un pequeño cuerpo de infantería ligera, equipado con un pequeño escudo y armas ligeras y fáciles de transportar, que se ocupaban de escalar defensas y despejar trincheras antes del paso del grueso del ejército.

Situó a un esclavo en la puerta de su dormitorio que cada mañana le despertaba con la frase: “Levántate, rey, y recuerda que no eres más que un miserable mortal.” De esta manera pretendía alejarse de la soberbia y la excesiva confianza que podían provocarle sus éxitos militares y políticos.


En la primera etapa tras su creación este ejército estaba integrado por 10.000 soldados pero no dejó de crecer hasta alcanzar los 30.000. Su entrenamiento era muy duro, caminando 50 km diarios cargados con sus armas y protecciones y prescindiendo de la mayoría de sirvientes típicos en otros ejércitos griegos y de los carros de transporte que ralentizaban la marcha. También realizó marchas invernales algo que los griegos evitaban a toda costa, lo que le dio grandes ventajas estratégicas.

Pintura de la tumba II en el Gran Túmulo de Vergina, en la que se cree que descansan los restos de Filipo II
Conquistas y principales batallas
Los primeros movimientos militares de Filipo fueron destinados a consolidar sus posiciones en las fronteras del reino de Macedonia. Conquistó la ciudad de Crénidas, cercana al mar Egeo y a la que renombró como Filípolis, en el año 355 a.C. Esta victoria le permitió controlar la producción de oro de la zona minera de Pangreo, lo que ayudó a financiar el resto de sus campañas militares. En el año 349 a.C. decidió tomar el control de la Península Calcídica, arrasando Olinto, su ciudad más importante, en año siguiente. Continuó su avance hacia el sur los meses sucesivos hasta convertirse en gobernador de la región de Tesalia. Con las fronteras macedonias consolidadas, Filipo celebró unos Juegos Olímpicos en Dion para aumentar su popularidad entre los ciudadanos de las regiones conquistadas.

Su primera victoria en terreno heleno fue en el año 346 a.C., año en el que consiguió derrotar a los griegos de la región de Fócida. A raíz de esta victoria Macedonia es admitida en la Anfictionía (o consejo de ciudades) lo que ayudó a que Filipo controlase el Oráculo de Delfos que tenía gran influencia en todas las decisiones políticas o militares que se tomaban en Grecia. Esta campaña es la que provoca que algunos griegos empiecen a alzar la voz y alertar de las intenciones de Filipo y sus consecuencias. Entre ellos destaca el ateniense Demóstenes que siempre alimentó el odio hacia los macedonios con sus discursos como en las conocidas Filípicas.


En el año 338 a.C. Filipo inflige una dura derrota a los ejércitos de Tebas y Atenas que se habían aliado a pesar de sus diferencias para hacer frente a los macedonios. Esta batalla, que tuvo lugar en Queronea, fue una de las más importantes, ya que Filipo gestionó muy bien su victoria evitando la humillación de tebanos y atenienses y haciéndoles partícipes de sus planes de invadir Asia y destruir la amenaza del Imperio Persa. Además, Alejandro Magno tiene una participación destacada al frente de gran parte de la caballería macedonia.


Cuando consiguió dominar, mediante acuerdos o por la vía militar, la mayor parte de Grecia, se dirigió a la región de Laconia para conquistar Esparta y les mandó el siguiente mensaje:
“Si invado Laconia os arruinaré totalmente”
Los espartanos, conocidos por ser parcos en palabras, respondieron simplemente:
“Si”

Muerte
La muerte de Filipo II de Macedonia se produce en el año 336 a.C. durante la boda de su hija Cleopatra con el hermano de Olimpia, Alejandro de Epiro. Esta boda se había organizado para aplacar las iras de los soberanos de Molosia tras repudiar Filipo a Olimpia para casarse en terceras nupcias con Euridice, sobrina del noble y general macedonio Átalo. Uno de sus guardaespaldas, llamado Pausanias, se abalanzó sobre él durante la celebración de la boda y le hirió con un cuchillo, siendo perseguido en su huida por el resto de guardaespaldas y abatido rápidamente. 

Hay algunas teorías que especulan con que Pausanias fue amante del propio rey y fue humillado por Átalo, su nuevo suegro, sin que Filipo hiciese nada por evitarlo, lo que le llevó a buscar venganza. Sin embargo, la posibilidad más plausible es la de la conspiración política, que estaba detrás de muchos magnicidios en la época. Son varios los personajes que salieron beneficiados con el asesinato de Filipo y que por tanto podrían estar detrás de la planificación del mismo. Entre ellos los historiadores resaltan a Olimpia de Épiro y el propio Alejandro, que protegerían de esta manera los intereses de este último en la sucesión al trono; Demóstenes, el orador ateniense que siempre se opuso a los planes de Filipo de agrupar las polis helenas bajo su mando; o el propio mandatario persa que conocía los planes del rey macedonio de atacar su imperio.

Olimpia de Épiro, madre de Alejandro

Olimpia de Epiro (375 a.C. - 315 a.C) fue la madre de Alejandro Magno y una de las esposas de Filipo II de Macedonia. Era hija de Neoptólemo I de Epiro, rey de Molosia.
Su nombre de soltera era Políxena, aunque lo cambió por Myrtale al casarse con Filipo. Se otorgó posteriormente el nombre de Olimpia en recuerdo del día que Filipo obtuvo en los Juegos Olímpicos coincidiendo con el nacimiento de Alejandro. Además de Alejandro dio a luz a Cleopatra de Macedonia fruto de su matrimonio con Filipo II. Tuvo una gran influencia en la política macedonia, especialmente por su ascensión sobre las decisiones de Alejandro.

Pudo verse involucrada, según algunas teorías, en los asesinatos de Eurídice, nueva esposa de Filipo, de Filipo Arrideo, monarca de Macedonia tras la muerte de Alejandro Magno, y de su esposa Eurídice II. Además se cree que urdió el asesinato de Filipo II, en parte por el aislamiento del poder al que fue sometida por el rey tras su nuevo casamiento. Fue asesinada por los parientes de Euridice II con la colaboración de Casandro, uno de sus principales rivales políticos en Macedonia.


Fuentes:
- Caratini, R. Alejandro Magno. Plaza & Janés Editores. 2000.
www.biografiasyvidas.com

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