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MUNDO ANIMAL: El Cálao de Yelmo

Tras seleccionar con cuidado una cavidad arbórea para su nido, la hembra se instala en su interior. Su tarea: alimentar un polluelo en confinamiento durante varios meses mientras el macho proporciona una dieta estable de higos, insectos y pequeños animales.
El Cálao de Yelmo solo anida en árboles adultos de bosques en tierras bajas, hábitat que se está destruyendo por la tala de árboles autóctonos y su sustitución por plantaciones de aceite de palma en Indonesia y Malasia. El Cálao de Yelmo, una de las 57 especies en áfrica y Asia, solo se encuentra en los bosques bajos de Brunei, Indonesia, Malasia, Myanmar y sur de Tailandia. El cálao de yelmo es una especie aparte del restos de cálaos porque sus “cascos” son los más sólidos con una gruesa cala de queratina, el mismo material que las uñas, el pelo y los cuernos de rinoceronte.


Estas aves son omnívoras pero prefieren los higos que, en una selva tropical, sirven de despensa a ardillas, gibones, orangutanes y una amplia variedad de pájaros. Los cálaos son vitales para la supervivencia de los bosques del sureste de Asia; dispersan semillas al regurgitar o defecar, ayudando a abonar los árboles a los largo de varias millas cuadradas. Esta es una tarea especialmente importante ahora dada la deforestación de árboles autóctonos jóvenes por razones comerciales, lo que está reduciendo el hábitat de estas aves y amenazando su capacidad para anidar y reproducirse.

El cálao de yelmo necesita de grandes árboles con una cavidad troncal para anidar en su interior. Estos son los más adultos y grandes de los árboles del bosque, muy apreciados por los madereros. Estas aves se reproducen muy lentamente, una vez al año, y dando a luz a una sola cría. Dado que la madre y la cría “viven” selladas en el interior de los troncos durante más de 5 meses, dependen del macho para alimentarlas. Si el macho resultase muerto (por disparos de furtivos en busca de sus cascos), el resto de la familia probablemente moriría.

El comercio ilegal de 'marfil de cálao' pone en peligro de extinción a la especie 'Rhinoplax vigil' (WP)

Más blando que el marfil, y de fácil talla, los cascos del cálao son muy demandados en Asia, siendo una moda en camas, pendientes y trabajos de artesanía. Para una parte de la élite social china,  son una señal de lujo, poder y nivel económico. Durante siglos, este marfil de cálao ha sido utilizado para la producción de objetos decorativos pero en los últimos años el comercio ilegal y el elevado precio de este producto en el mercado negro ha disparado la caza furtiva hasta el punto de que el cálao de yelmo se encuentra ahora incluido en el apartado de especie en peligro crítico en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN.

“Los cazadores furtivos están acabando con los elefantes por su marfil, con los rinocerontes por sus cuernos y -aunque es mucho menos conocido- con los cálaos de yelmo por su pico. La caza furtiva y el comercio ilegal de especies son la causa principal.”

Pese a que la caza y el comercio de piezas de este pájaro están totalmente prohibidos, el tráfico ilegal se mantiene en diversos países asiáticos. El precio de este tipo de productos es difícil de establecer pero se calcula que puede ser equivalente a casi 6.000 euros el kilo, es decir, en algunos llega a ser hasta tres veces superior al precio del marfil de elefante, según datos de la Indonesia Hornbill Conservation.


Estas aves han sido importantes para los Dayaks (una etnia o tribu,  indígena malaya que habita en las zonas costeras de Malasia, Indonesia y Brunéi) durante más de 2.000 años. Sus largas plumas eran usadas para tocados, y sus cascos eran tallados para pendientes y otros adornos. Hacia el año 700, el comercio entre Borneo y China floreció y, en 1371, el “marfil de cálao” quedó registrado por vez primera como regalo del sultán de Brunei. A mediados de 1800 la demanda se trasladó hacia occidente, y los chinos importaron cascos para su talla y venta a los europeos.



Recientemente, el gobierno Indonesio ha firmado un plan de acción a 10 años vista para la conservación del cálao de yelmo, endureciendo las leyes de protección y favoreciendo la colaboración de otras organizaciones independientes y  gobiernos, incluso financiación externa de apoyo.



Fuentes: Wildlife Conservation Society; YokYok Hadiprakarsa; Alan Kemp; Pilai Poonswad; Mahidol University; Tim Laman

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