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MOTOR: La "guerra" del COBALTO en las baterías eléctricas

Más del 60 % del cobalto proviene de la República Democrática del Congo (RDC), donde los temores sobre la inestabilidad política y los desafíos del abastecimiento ético se combinan para poner en peligro el suministro. Sin cobalto, cobre, grafito, litio o manganeso no habrá tecnología eléctrica, al menos hasta que haya alternativas viables.
El precio medio del cobalto se sitúa entorno a los 90.000 dólares la tonelada métrica. Solo en marzo de este año se ha pagado aún más caro, alcanzando los 94.800 dólares. Los fabricantes de coches, de ordenadores y los de teléfonos móviles encabezan las principales industrias consumidoras de este valioso metal.


Desde que en 2010 se introdujera la cotización del cobalto en la Bolsa de Metales de Londres, su precio se ha disparado más de 270 %. Según S & P Global Market Intelligence, la producción de cobalto aumentará a 219.000 toneladas en 2022 de las 122.000 toneladas del año pasado. El cobalto es uno de los principales materiales para la producción de baterías de automóviles junto con el litio. En aleación con otros metales, cuenta con propiedades que hacen que las baterías sean más duraderas y asequibles.

El mercado del cobalto está dominado por multinacionales: Glencore, que produjo 28.000 toneladas en 2016; Huayou Cobalt de China; la minera estadounidense Freeport-McMoran y Eurasian Resources Group. El principal productor de cobalto en el mundo es la RDC (República del Congo), un país cuyo presidente se ha negado a abandonar el poder aún bajo las peticiones del Consejo de Seguridad de la ONU, que le ha pedido que celebre elecciones. El refinamiento global se concentra principalmente en el mayor rival de los Estados Unidos, China. La exportación de cobalto del Congo a China comprende el 40 % del comercio mundial de este material.

Esta fiebre del cobalto está haciendo que fabricantes como Volkswagen o BMW ya estén pensando en fuentes alternativas en Canada y Australia.

Tesla, por su parte, defiende la tecnología de níquel-cobalto-aluminio que requiere menos de un tercio de la cantidad de cobalto, a diferencia de las baterías de níquel-manganeso-cobalto preferidas por la mayoría de los fabricantes de vehículos, que contienen alrededor del 20 % de cobalto. Su principal socio en la producción de baterías es Panasonic, que obtiene su polvo de cátodos de Sumitomo Metal Mining. La japonesa Panasonic ha dicho que estaba al tanto de los problemas en la RDC y que buscaba obtener material en otros lugares, así como reducir su dependencia del cobalto.

Otra diferencia significativa entre Tesla y otros fabricantes de automóviles ha sido el uso de motores de inducción en sus modelos Roadster y Model S, que a diferencia de los motores de tracción con imán permanente no tiene elementos de tierras raras, unos minerales muy cotizados y cuya producción monopoliza China.

Flujo comercial que sigue el cobalto alrededor del mundo. Fuente: Amnistía Internacional.

Al menos media docena de desarrolladores de minas de Australia y Canadá están actualmente en conversaciones sobre potenciales acuerdos de suministro con baterías y fabricantes de automóviles para la producción en algún momento más allá de finales de 2019-2021, según Reuters.

Ante un escenario así, y la inestabilidad política en la RDC, cada vez resuena con más fuerza la alternativa de las baterías en estado sólido: autonomía, carga rápida, seguridad y bajo coste. Otra posible solución son las baterías de sodio, que pueden ofrecer un almacenamiento mucho más rentable que el litio, otro material polémico y abaratar costes de producción en un 80 %.

Los mayores depósitos mundiales conocidos se encuentran en el llamado cinturón cuprífero centroafricano: República del Congo, Zambia, Zimbabue y Uganda, países mal llamados del 'Tercer Mundo', pues sus territorios son ricos en materias primas. Es el 'Primer Mundo' el que los ha empobrecido y mira desde la comodidad cómo se sumen en guerras civiles eternas para hacerse con el control de las minas y recursos que Occidente expoliará, a veces ajeno a la ausencia de derechos humanos y a la desigualdad.

Ranking de los principales países productores de cobalto a nivel mundial en 2016 (en toneladas métricas). Fuente: Statista.

En 2016, un informe de Amnistía Internacional sacó a la luz el precio que pagan los trabajadores en la RDC: adultos y niños que arriesgan sus vidas al extraer de peligrosas minas el material. El informe documenta cómo los comerciantes compran cobalto en áreas donde abunda el trabajo infantil y lo venden a Congo Dongfang Mining, una subsidiaria del gigante mineral chino Zhejiang Huayou Cobalt Ltd.

En declaraciones a la ONG, los niños admitieron que trabajaban hasta 12 horas al día en las minas, llevando cargas pesadas para ganar entre uno y dos dólares por día. En 2014, aproximadamente 40.000 niños trabajaron en minas en el sur de la RDC, muchos de ellos extrayendo cobalto y bajo el mando de los señores de la guerra, según UNICEF.

La dependencia del vehículo eléctrico de materiales "preciados" para fabricar las baterías, pone en jaque a esta industria y al respeto de los derechos humanos en los países donde se practica su minería.

Entre los fabricantes de vehículos eléctricos, Amnistía descubrió que, aunque Tesla y BMW habían tomado medidas "moderadas", General Motors, Volkswagen, Fiat, Chrysler y Daimler solo habían tomado medidas "mínimas" y Renault no había tomado ninguna medida. Dicho esto, Tesla se salvó: "la compañía [Tesla] no figura en el informe porque su principal proveedor de células de batería, Panasonic, obtiene su cobalto de Filipinas y no del Congo".

Fuente: “This is what we die for: Child labour in the DRC cobalt mines.” Amnistía Internacional. https://www.youtube.com/watch?time_continue=80&v=7x4ASxHIrEA

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