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Misión Espacial al planeta Mercurio


La misión europea-japonesa, conocida como BepiColombo,  debe su nombre al matemático e ingeniero italiano Giuseppe Colombo, quien describió las trayectorias orbitales de Mercurio en la década de 1970. La nave ha iniciado su viaje desde el puerto espacial europeo en Kourou (Guayana Francesa) alrededor de las 2.45 AM (GMT+1) del sábado 20 de octubre, hacia el planeta más interior del sistema solar, Mercurio. Mercurio está a solo 58 millones de km del Sol y sus principales componente son  metales y rocas (entorno al 30%).


La  nave de fabricación británica, que va  equipada con "motores de impulso" al estilo de Star Trek, utiliza el novedoso cohete Ariane 5, el más poderoso de la Agencia Espacial Europea (ESA). Después de una tensa cuenta regresiva, el cohete se elevó lentamente sobre una bola de fuego naranja, iluminando el cielo antes de desaparecer en las nubes dirección al planeta. La misión se compone de dos naves espaciales, más la propulsión y el escudo térmico, que se han apilado juntas para su lanzamiento.

Misiones anteriores al planeta
Han sido dos las misiones que han examinado las propiedades Mercurio: la sonda Mariner 10 de la NASA, lanzada en 1973, y la más reciente misión Messenger, que se lanzó en 2004. Las dos arrojaron resultados intrigantes: la existencia de un campo magnético y que tiene una exosfera.  La presencia del campo magnético  fue una sorpresa dado que su lento giro de rotación (se necesitan 59 días terrestres para girar sobre su eje), generó la idea de que su pequeño núcleo se había enfriado y vuelto sólido, excluyendo la posibilidad de que existiera campo magnético alguno. Ahora se abre la posibilidad de poder confirmar la existencia de materia parcialmente fundida en su centro. Por otro lado se encontró que Mercurio posee exosfera, una capa muy delgada sobre la superficie compuesta de átomos y moléculas que provienen de la corteza y el viento solar.

Objetivos del BepiColombo
BepiColombo investigará cómo podría haberse generado el planeta. Se estudiará la estructura interna, el campo magnético y la composición de la superficie.La misión BepiColombo no solo puede arrojar luz sobre los misterios del planeta más pequeño de nuestro entorno, sino que también ofrecerá nuevos conocimientos sobre cómo se formó el sistema solar e incluso proporcionará pistas vitales sobre si los planetas que orbitan otras estrellas, los llamados exoplanetas, tienen posibilidades para ser habitables. Para los exploradores del Universo descubrir más sobre la primera roca de nuestro sol se ha convertido en un asunto apremiante.

Con un presupuesto de 1,6 billones de euros, en el proyecto han participado dos orbitadores: La Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) que ha construido una nave espacial y la ESA que ha construido la otra. Ambas entrarán en diferentes órbitas alrededor del planeta si bien, el viaje también tiene previsto aprovechar el paso por el entorno de Venus para examinar  sus características, incluida su estructura interna, su composición química y su interacción con la radiación solar.


Duración del viaje y sus desafíos
Tras un viaje de 7 años para alcanzar la órbita de Mercurio, el módulo propulsor, construido por la ESA, se separará junto con el  protector solar y se liberarán el orbitador magnetosférico de Mercurio (JAXA) y el orbitador planetario Mercurio (ESA). El módulo JAXA se concentrará en el campo magnético del planeta y su interacción con el Sol, mientras que el módulo ESA se centrará en el planeta mismo. Las dos naves espaciales estarán acopladas a un módulo de propulsión y un escudo térmico.

Antes de que BepiColombo pueda desarrollar sus objetivos, debe resolver dos obstáculos: el primero son las temperaturas extremas a las que van a ser sometidos los aparatos, el segundo su exposición externa intermitente al sol, soportando temperaturas que pueden oscilar entre los  450°C y los -180ºC en zona de sombra. El orbitador japonés girará sobre sí mismo 15 veces por minuto para evitar ser “tostado”, mientras que el orbitador europeo estará envuelto en una manta especial de múltiples capas y tendrá un radiador para protegerse de las bajas temperaturas.
Llegar a Mercurio tampoco es tarea fácil ya que el planeta es un cuerpo muy pequeño y muy cercano al Sol. En un viaje sin pausa hacia el planeta se llegaría sin problemas en unos meses, sin embargo esa opción no es posible sin detenerse, dado que la fuerza gravitatoria del Sol atraería a la nave sin remedio.
La solución pasa por acercarse lentamente a través de una serie de giros alrededor de varios planetas. La nave espacial orbitará varias veces, controlando su velocidad y usando las fuerzas gravitatorias, alrededor de  la Tierra, Venus y Mercurio antes de entrar en su órbita a finales de 2025, para después dividirse y comenzar las actuaciones a principios del 2026. Una vez en órbita alrededor de Mercurio, los instrumentos comenzarán a funcionar.  Un telescopio de rayos X, el MIXS, ayudará a arrojar luz sobre la composición del planeta. Se estudiará la superficie y las capas interiores que han quedado descubiertas por los impactos de meteoritos a lo largo del tiempo.

Se espera que la misión BepiColombo dure dos años una vez que los orbitadores estén en posición e incluso si todo sale bien podrían continuar por más tiempo.  Una vez que hayan recabado los datos requeridos, los orbitadores se estrellarán contra la superficie del planeta.



Fuentes: NASA, Agencia Espacial Europea y Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón

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