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TURISMO: Escapada a Villanueva de los Infantes

Plaza Mayor de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real)
Este pueblo de 5.500 habitantes situado en la comarca manchega del Campo de Montiel (Ciudad Real) fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 2004, gracias, entre otros, al conjunto monumental que forma su Plaza Mayor y la iglesia de San Andrés, del siglo XVII (en la imagen).  Villanueva de los Infantes es uno de los enclaves que se disputan haber inspirado ese “lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme”.


Villanueva de los Infantes, en los Campos de Montiel, se nos muestra majestuosa y soberbia como una villa repleta de tesoros arquitectónicos que envuelven nuestra mirada de pasado entre sus piedras legendarias. La vida gira en esta ciudad alrededor del conjunto monumental de la Plaza Mayor de principios del siglo XVII. El sur de la plaza está compuesto por balaustradas de madera sustentadas por zapatas. Los otros dos lados lo conforman arquerías de medio punto y en el norte, el conjunto religioso, es el  broche arquitectónico de extremada belleza compuesto por la iglesia de San Andrés y la Casa Rectoral.


Calle Cervantes
La ciudad sigue mostrándonos sus innumerables rincones y sus señas de identidad cautivadoras, como en la calle del General Pérez Ballesteros, la calle señorial probablemente única en otros tiempos. En las construcciones civiles destaca El Hospital se Santiago, del siglo XVII y origen medieval, la bellísima alhóndiga que nos invita a su precioso patio o la Casa del Arco, de singular belleza, con una portada que no nos dejará indiferentes en ninguno de sus detalles. 
La Casa de los Estudios, la casa- palacio del Marqués de Entrambasaguas, el Tribunal de la Inquisición, la Plaza de San Juan o la calle Cervantes, son entre otros muchos lugares inexcusables de nuestro paseo.
Múltiples edificios de culto religioso vienen a conformar la estampa, como la ermita del Cristo de la Familia, la iglesia de la Trinidad y otros muchos, entre los que destaca el Convento de Santo Domingo por ser el lugar donde murió Quevedo y conservar su celda en el interior.


Convento de las Monjas Franciscanas

PLANIFICA LA VISITA
La visita a lo mucho que hay que ver en Villanueva de los Infantes se puede hacer en medio día porque en su gran mayoría son exteriores. Una posible excursión es visitar el vecino pueblo de San Carlos del Valle, para luego recorrer Valdepeñas; antes de volver no dejar de pasar por el yacimiento ibérico del Cerro de las cabezas. Un magnífico plan de naturaleza y cultura es disfrutar del Parque de las Lagunas de Ruidera (reservar previamente en la Cueva de Montesinos); en verano es muy agradable bañarse y comer en sus restaurantes, por lo que conviene ir equipados. Un poco más al norte está la cervantina localidad de Argamasilla de Alba. Hay una suficiente oferta en Villanueva para comer y dormir; pero para encontrar más opciones puede interesar mirar también en Valdepeñas.


Santuario Virgen de la Antigua

HISTORIA
Los árabes le dieron el nombre de Jamila. Tras la batalla de Las Navas de Tolosa, fue conquistada por Alfonso VIII y mandada repoblar por la Orden de Santiago. En el siglo XIV las poblaciones de Jamila y Peñaflor se trasladan a la preexistente de La Moraleja, ubicación actual de la población conjunta.

La localidad dependió de Montiel hasta 1421, en que el infante de Aragón don Enrique de Trastámara (que era prior de la Orden) la hace independiente; en honor al emancipador y a sus hermanos tomó el nombre de Villanueva de los Infantes.

En 1573, Felipe II proclama a la villa capital política y eclesiástica del Campo de Montiel, y capital de Gobernación de la Orden de Santiago. Fue, además, uno de los principales focos culturales de todo el país, con figuras tan importantes como Santo Tomás de Villanueva, el humanista Jiménez Patón, el artista Francisco Cano o los universales Cervantes, Quevedo o Lope de Vega.

QUÉ VER
El casco antiguo de Villanueva de los Infantes es de trazado simétrico. Su lugar más característico es la Plaza Mayor, construida a principios del siglo XVII en estilo neoclásico siguiendo una planta trapezoidal. La fachada sur está formada por amplias balaustradas de madera sustentadas por zapatas y en los dos laterales podemos contemplar una sucesión de edificios con arcos de medio punto, siendo el del Ayuntamiento el más destacado. Su lado norte lo ocupa la Casa Rectoral y la Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol, construida en el siglo XVI bajo los preceptos manieristas. 

Muy interesante es su portada principal, de estilo clasicista y enmarcada en un profundo arco de medio punto donde se representa el escudo de los Austrias y la figura de San Andrés. Destacan también la torre, de estilo herreriano y rematada por chapitel de pizarra, y el púlpito de la cripta de Santo Tomás, un bello ejemplo plateresco totalmente cubierto de relieves. Entre las capillas, la más antigua es la de los Bustos, lugar donde fue enterrado Quevedo.


Convento de los Trinitarios

Detrás de la plaza se sitúa el Hospital de Santiago, construido en 1631, y la Capilla del Remedio, de estilo barroco. Aquí desemboca la calle del General Pérez Ballesteros, uno de los núcleos urbanos de asentamiento señorial más importantes de la ciudad. En ella se sitúa la antigua Alhóndiga, edifico renacentista del siglo XVI cuyo interior alberga un magnífico patio de arcos que descansan sobre gruesos pilares cilíndricos. Fue construida como pósito y casa de contratación hasta que, en 1719, pasó a utilizarse como cárcel de partido. Del siglo XVI es también la Casa del Arco, con una de las fachadas más bellas de toda la localidad. Muy próxima se halla la Casa de los Estudios o Colegio Menor, lugar donde impartieron su doctrina los humanistas Jiménez Patón y Simón Abril, contribuyendo, con sus traducciones de los clásicos, a la consolidación del castellano como lengua literaria y científica. La originalidad de este edificio radica en la galería que rodea al patio interior, con bóvedas de arista sustentadas por pilares bajos.


Casa del Caballero del Verde Gabán

Por la calle de Santo Tomás, donde se encuentra la Casa solar de Santo Tomás y el oratorio,  llegamos a la Plaza de San Juan, el otro gran espacio urbano de la ciudad. A ésta se asoma la Iglesia del Convento de Santo Domingo (1526) de bello pórtico; en ella está la celda donde falleció Don Francisco de Quevedo en 1645, a la que sólo se puede acceder a través de la Hospedería Real El Buscón de Quevedo que hoy alberga el edificio.


Casa de los Estudios
En torno a la calle Cervantes, popularmente conocida como “Calle Mayor”, podemos contemplar el Palacio de Revuelta, construcción renacentista con un pórtico de columnas pseudos-jónicas y bella puerta de madera claveteada; la Casa del Marqués de Melgarejo, edificio barroco de grandiosa portada clasicista; la Casa del Caballero del Verde Gabán, descrita por Cervantes en el capítulo XVIII de la segunda parte de El Quijote; o la Casa Cuartel de los Caballeros de la Orden de Santiago, de bella fachada rojiza.



Patio de la Alhóndiga
Entre los edificios religiosos, cabe destacar la Iglesia del Convento de  los Trinitarios, fundado en 1603 por el beato Juan Bautista de la Concepción, cuyo interior alberga una talla barroca de Jesús Rescatado de gran calidad; el Convento de las Dominicas, en el que sobresale la portada-retablo, muy típica del barroco; y el Convento de las Monjas Franciscanas, del que se conserva sólo la iglesia, de interesantes retablos renacentistas en su interior.

Santuario Virgen de la Antigua

Palacio Marqués de Melgarejo
A cinco kilómetros está el Santuario de la Virgen de la Antigua, que alberga una talla del siglo XIII en madera policromada de la patrona de Villanueva de los Infantes. Próximo a ésta se encuentran los restos arqueológicos del edificio columnado de Jamila, población ibero-romana que fue origen del municipio. Otro vestigio de la época romana es el Puente de Triviño, de más de cien metros de largo y 6 arcos, remodelado a finales del siglo XVIII.

Puente de Triviño y río Jabalón, próximo a la ermita de Ntra. Sra. de la Antigua


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