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HISTORIA. Canal de Castilla: cuando Castilla soñó con el mar

Barca tirada por mulas en el canal. CONFEDERACIÓN HIDROGRÁFICA DEL DUERO
Silbaba el mulero y, al escucharle, el esclusero abría los gatos y, poco a poco, la esclusa se llenaba de agua. Cuando el nivel se equilibraba, se abría la segunda esclusa y ¡hala! a seguir la sirga. El barquero agarraba el timón y el mulerillo enganchaba las acémilas para que tirasen otra vez de la barcaza canal arriba. Así seguían su viaje acuático por un mundo que nunca antes había visto ni barcos ni agua. 


El Canal de Castilla, tal vez la más impresionante y desconocida obra de la ingeniería civil española, nació a finales del siglo XVIII con la vocación de unir los resecos terrenos de Tierra de Campos con el mar Cantábrico. Los canales debían transportar, en un alucinante viaje, el trigo y la harina del granero de España a las colonias de ultramar, al resto del mundo. Con forma de Y invertida, se proyectó para que tuviese más de 400 kilómetros, pero la llegada del ferrocarril acabó por matarlo. Los caminos de hierro sepultaron el camino de agua. Solo se concluyeron 207 kilómetros. El sueño ilustrado quedó en barbecho. Aquel río de piedra tuvo que conformarse con ser vía para el transporte local y el regadío.



En el proyecto inicial se contemplaban 4 canales, que unirían Segovia con Reinosa, con la intención de, en un futuro, atravesar la cordillera Cantábrica y poder llegar al mar por el puerto de Santander. El Canal del Norte pretendía unir Reinosa (Santander) con el sitio de Calahorra de Ribas (Palencia). De este tramo se llega a construir desde Alar del Rey hasta Calahorra de Ribas. El ramal Canal de Campos, que continuaría desde Calahorra de Ribas (Palencia) por la comarca de Tierra de Campos hasta Medina de Rioseco (Valladolid), se construye en su totalidad. Canal Sur, que tomaría las aguas del Canal de Campos en el sitio conocido como el Serrón (Grijota), para desembocar en el Río Pisuerga en Valladolid, y que también se construye en su totalidad. Y el Canal de Segovia, que uniría Segovia con Villanueva de Duero (Valladolid). Nunca fue realizado......



Se han hecho algunos documentales sobre este tema, destacando el realizado por  Eduardo Margareto, (”El Canal de Castilla. El sueño ilustrado”) en el que el canal es protagonista, así como la cinta del salmantino Leopoldo Alonso presentada en 2018 en el AR&PA, muestra el modo industrial en torno a la infraestructura fluvial. Otros documentales utilizan el canal como un vehículo para ir de un sitio a otro, para hablar de los pueblos y lugares de su entorno, dejando en muy segundo plano al propio canal. En el documental de Margareto, el Canal de Castilla es absoluto y completo protagonista.


Lavanderas y barca de carga a orillas del canal. CONFEDERACIÓN HIDROGRÁFICA DEL DUERO

En la Europa del XVII la construcción de canales estaba muy extendida. Alemania e Italia primero, luego los Países Bajos, Francia e Inglaterra se pusieron a construir estas obras. En España hubo que esperar casi 200 años, hasta mediados del XVIII. Entonces nació la loca idea de asomar al mar un sitio tan pobre y remoto como la Tierra de Campos. El marqués de la Ensenada, el más influyente ministro de Fernando VI, pensó en la construcción de un canal como instrumento de primer orden para mejorar la economía del reino. Castilla era la potencia ibérica, el granero del país. Su problema era que estaba aislada. Rodeada de grandes montañas, las vías de comunicación terrestres, únicas que había, dejaban todo que desear. 




Se necesitaba un nuevo camino entre los campos castellanos y los puertos cantábricos. Así se concibió el Canal de Castilla.
Es el gran monumento español del siglo XVIII y es algo que, a pesar del tiempo pasado y a pesar del olvido, sigue vivo, aunque es triste reconocer el enorme abandono físico. Ni en Valladolid, ni en Palencia hay carteles o señales que indiquen dónde está el canal, dónde se sitúan las dársenas. Se cuentan con los dedos de la mano quiénes saben algo de esta obra pública inaudita. La gente vive de espaldas a este patrimonio. Es algo que no entra en la cabeza: lo tienen ahí, pueden disfrutarlo, pero no se le saca ningún partido. 
 La red de canales franceses era el ejemplo a seguir. La idea era abrir un camino entre Segovia y Santander. 
Una de las esclusas del Canal de Castilla en Grijota (Palencia)

Algunas de las esclusas del conocido Canal de Midi francés, que une el Mediterráneo con Francia al norte de los Pirineos, son iguales a las que están en Frómista y aquellas, las francesas, están catalogadas como Patrimonio de la Humanidad, mientras que las de Frómista no las conocen la mayoría de los castellanos. Esclusas, dicho sea de paso, que son copia del diseño original creado por Leonardo da Vinci en el siglo XV. 





La Guerra de la Independencia y la posterior etapa de crisis política, económica y social que atravesó España, ocasionaron grandes destrozos en lo ya construido, y obligaron a paralizar las obras en Soto Alburez cerca de Dueñas (Palencia). Era el año 1804.

Abandonada su construcción, el canal se utilizó para el transporte local. De 1850 a 1869 vivió su máximo esplendor. En su entorno surgieron 70 fábricas de harina, que empleaban a 6.000 operarios y suponían el 70% de la producción nacional, del que la tercera parte se transportaba por canal en 400 barcazas.


Barcas de inspección de los técnicos del canal en Olmos del Pisuerga. CONFEDERACIÓN HIDROGRÁFICA DEL DUERO

La apertura de la línea férrea Valladolid-Alar del Rey, con un trazado casi paralelo al del Canal de Castilla, motiva que el Canal de Castilla vea truncada su utilización “como vía de transporte y comunicación”. La llegada del ferrocarril redujo el empleo del canal. Aún así continúo teniendo un importante papel. Las barcazas tiradas por mulas movieron millones de toneladas de cemento, carbón, paja para hacer cartón y grava para las carreteras. Por ellas llegaron los primeros camiones que acabaron definitivamente con el canal. En 1959 un decreto suspendió la navegación. 


Puerto fluvial de Alar del Rey creado en el siglo XVIII como "nacedero" del Canal de Castilla. En la década de 1850 a 1860 llegaron a navegar por el Canal en torno a 360 barcazas.. 

En 1831 el Estado concede a la “Compañía del Canal de Castilla” la explotación del Canal durante 80 años, una vez finalizadas las obras. A cambio se compromete a finalizar las obras en un plazo de siete años.

El 14 de diciembre de 1849 comienza la explotación del Canal de Castilla; navegación, fuerza hidráulica, regadío y pesca por la “Compañía del Canal de Castilla” y un periodo de 70 años, una vez concluidos estos revertirá de nuevo al Estado, que es quien lo administra desde entonces, dependiendo en la actualidad la gestión y explotación a la Confederación Hidrográfica del Duero.



Da agua a 34.000 hectáreas y 48 municipios y, desde 1991, a Palencia y Valladolid. También acoge una subdesarrollada industria turística. Nada que ver con el momento en que nació. “Cuando las aguas inundaron la dársena en Medina de Rioseco, tuvo que ser un espectáculo impresionante: era ver llegar la vida", imagina la escritora Virginia Asensio. Para el también escritor Gustavo Martín Garzo, "fue un sueño que llegó a toda una comunidad y les hizo pensar que el mundo no era solo su alrededor, que el mundo no terminaba allí, sino todo lo contrario: que había un mundo más allá y que les está esperando". 


Acueducto de Abanades en Melgar de Fernamental. DAVID ARRANZ

El peso del relato del documental de Margareto recae en 16 personajes, escritores e intelectuales ligados al Canal. El autor ha empleado tres largos años en el rodaje de su obra.  Es en invierno cuando esa grieta en la tierra que es el Canal de Castilla, se muestra con su mayor esplendor.


El Canal tiene un recorrido de 207 kilómetros que se divide en tres tramos cuyo empalme se encuentra en Calahorra de Ribas. 

Esta es la principal virtud de este canal; que no ha perdido el aire romántico de cuando se construyó. «Cuando viajas por él, ves que esta impresionante obra ha tocado muy poco el paisaje, los escenarios castellanos se conservan igual a como eran antes de que llegase el canal», explica Margareto. Las últimas imágenes del documental llevan hasta la cántabra Suances. "Creemos que era allí donde el Canal de Castilla debía rendir sus aguas al Cantábrico". Allí termina, en la playa de los Locos, metafórico homenaje a aquellos hombres que un día vieron una autopista de agua que llevaba hombres, mercancías e ideas desde la reseca Castilla al mar Cantábrico. 


El barco Juan de Homar en Villaumbrales. DAVID ARRANZ
El Canal está declarado Bien de Interés Cultural, en la categoría de Conjunto Histórico Artístico. (Decreto 154/1991 de 13 de junio. Boletín: 20-06-1991, nº 117)


La ruta por el Canal de Castilla destaca por la belleza y la riqueza del entorno, así como su interés etnográfico y artistico. 

EMBARCACIONES TURÍSTICAS POR EL CANAL DE CASTILLA. 
Se trata de embarcaciones que realizan paseos (de ida y vuelta) por el Canal de Castilla, suelen tener una duración de 1 hora, aunque en los barcos de Herrera de Pisuerga y el de Medina de Rioseco hay paseos especiales en los que se puede pasar una esclusa. Zarpan de diferentes lugares o localidades del Canal de Castilla, y realizan viajes regulares de martes a Domingo.




PARA SABER MÁS...
• El Canal de Castilla.  Varios autores (1986). GREFOL SA. (Móstoles, Madrid) para la Junta de Castilla y León.
• Canal de Castilla, una impresionante ruta de agua que atraviesa la meseta.  Bustabad Alonso, Ana; Ruiz de Andrés, Federico. Expreso. Diario de viajes y turismo.  2013.

• Internet: www.canaldecastilla.org

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