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KAMIKAZE, el viento divino

Kamikaze proviene del japonés y significa viento divino, viento que asoló a la armada mongola de Kublai Khan entre los años 1274 y 1281 en las costas de la isla japonesa de Kyushu y que los japoneses creyeron que los dioses estaban de su parte. Hecho que posteriormente aceleró la unificación del país. Ilustración de Richard Hook
Kublai Khan se consagró como jefe del imperio mongol tras la muerte de su padre Ogadai, nieto del gran Gengis Khan, Kublai Khan pretendía apoderarse de las islas japonesas y para ello reclutó a una muy numerosa flota de barcos en la península coreana, no sin antes tener conversaciones pacíficas sin éxito con los japoneses, cuyo gobierno estaba dirigido en 1268 por el shikken y jefe de clan Hōjō Tokimune (1251-1284), de sólo 17 años de edad.


Se enfrentaron dos ejércitos bien distintos, los mongoles con el arco como arma principal y los samurais japoneses, guerreros a órdenes de los clanes. Los mongoles usaban la rapidez en el ataque, los japoneses pretendían la defensa de las costas, en un primer momento los mongoles llevaron la iniciativa, pero tras dos invasiones, los japoneses finalmente se crecieron en la batalla y pudieron acabar con los invasores. Una de las claves en la batalla fue la poca maniobrabilidad de la caballería mongola en la pequeña bahía de Hakata que ofreció una buena defensa a los nipones.


Se produjeron dos invasiones frente a la bahía de Hakata en la actual ciudad de Fukuoka, en la isla de Kyushu, la primera invasión por los mongoles resultó fácil aniquilando cualquier defensa nipona pero al finalizar el día las tornas se cambiaron y temerosos de los ataques nocturnos nipones, los mongoles pasaron la noche en los barcos frente a la bahía, esa misma noche una tormenta con fuertes vientos provocó el hundimiento de la inmensa mayoría de barcos coreanos y mongoles y el ahogamiento de cantidad de guerreros, muchos de los capturados fueron apresados y ejecutados en la ciudad de Kioto.

Siete años más tarde Kublai Khan ordenó la construcción de otra flota mucho más grande, los japoneses reforzaron las defensas en todo el sur de Kyushu temerosos de otra invasión. 

El 23 de Junio de 1281, la flota mongola desembarco en el Norte de Kyushu y en esta ocasión los japoneses opusieron mucha más resistencia. El milagro llegaría los días 14 y 15 de Agosto, en este caso un tifón procedente del pacífico asoló el sur del archipiélago destruyendo de nuevo toda la flota mongola, aprovechándose de esta catástrofe, los japoneses aniquilaron a la mayoría de soldados mongoles pudiendo morir más de 30.000 guerreros.


Era la segunda ocasión que los japoneses se libraron del ataque mongol, para los japoneses era el Kamikaze o lo que llamaron como viento divino, los Dioses estaban de su lado. Para Kublai Khan era un completo desastre y quiso preparar una tercera invasión pero en este caso resultó imposible debido a una serie de rebeliones en el seno del imperio. 

Kublai Khan
En la actualidad, muchos científicos creen que fue posible una mayor cantidad de tifones en el Océano Pacífico de los que hay actualmente, lo cual hace más verídico el relato de los hechos por los cronistas de la época.

Sobra decir que el sacrificio de los varios miles de pilotos japoneses durante la 2ª Guerra Mundial no tuvo la recompensa del “viento divino” por ellos esperada, pero la figura del Kamikaze, quedaría en el imaginario popular de todos los bandos como ejemplo de la indiferencia que por la vida humana demostraron los jóvenes líderes militares japoneses. No obstante, en octubre de 1945, una vez Japón se había rendido a los aliados, un fuerte tifón destruyó toda la infraestructura militar norte-americana en la isla de Okinawa. Tal vez el “viento divino” simplemente llegó tarde.

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