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El éxodo del "Homo Sapiens"


Los avances científicos de la actualidad permiten utilizar algunas fracciones del ADN, como el cromosoma Y (transmitido por vía masculina), para reconstruir los pasos de nuestra especie. Esta gran empresa comenzó hace algo más de 70.000 años, con un pequeño grupo de sapiens africanos diezmado por los rigores del clima, aislado en algún rincón de África oriental y pertrechado con sus capacidades para el desarrollo de un comportamiento simbólico y moderno.


La puerta de salida hacia el mundo fue un paso (hoy cubierto por la subida del nivel del mar) en el estrecho de Bab el-Mandeb, al sur del mar Rojo, que separa el Cuerno de África de la península arábiga. Siguiendo rutas costeras, debieron alcanzar la India: allí, en Jwalapuram, encontramos huellas de la presencia de Homo sapiens en torno a los 70.000 años.

Desde esta zona del sur de Asia, algunos grupos siguieron su camino hacia el lejano Oriente y llegaron a Australia hace unos 50.000 años o quizás antes, familiarizados ya con el uso de embarcaciones rudimentarias. Las barreras climáticas y ambientales probablemente retrasaron su llegada a Europa, hecho que se produjo hace unos 45.000 años a través del Mediterráneo oriental, a partir de un grupo procedente de Asia. Finalmente, los grupos que acabaron asentándose en Asia Central fueron responsables de una ola expansiva que, hace aproximadamente unos 15.000 años, los condujo, a través de las tierras entonces emergidas del estrecho de Bering, a la conquista del inmenso continente americano.

Hace unos 100.000 años, los sapiens salieron de África por primera vez, pero no avanzaron más allá del actual Israel

LA CUEVA SUDAFRICANA de Blombos es una de las evidencias más importantes del origen y desarrollo de la modernidad en el comportamiento del Homo sapiens. Fue visitada hace entre 100.000 y 70.000 años por grupos de humanos que explotaban una gran variedad de recursos costeros (moluscos, peces, tortugas o focas) y herbívoros terrestres (como el antílope eland). Entre los restos arqueológicos allí encontrados se incluyen puntas talladas por presión y artefactos apuntados de hueso, a modo de proyectiles

NEARDENTALES y DENISOVANOS
Cuando los sapiens emprendieron el gran éxodo de África no estaban solos en el planeta. Otros humanoides, frutos de migraciones más antiguas, sobrevivían en regiones de Eurasia, tales como el Homo erectus, y, en particular, dos especies conocidas como neardentales y denisovanos, con las que el sapiens estableció contacto. Los neardentales, descendientes de los heidelbergensis, habían hecho de la fría Europa su hogar durante milenios. Se desvanecieron hace unos 30.000 años coincidiendo con la llegada de los sapiens a su territorio. Hoy sabemos que, a través del intercambio sexual, los neardentales traspasaron en torno al dos por ciento de su genoma a todas las poblaciones actuales no africanas. Los cruces pudieron ser muy intensos: uno de los fósiles más antiguos de Homo sapiens en Europa, procedente de Pestera cu Oase (Rumanía) y fechado en 40.000 años, contiene hasta un nueve por ciento de genoma neardental.

Un tercer tipo de humano, el denisovano, coexistió en Asia con los neardentales y los sapiens. Conocemos estas dos últimas especies gracias a los abundantes fósiles y útiles que nos han legado. Sin embargo, los denisovanos sólo se definen por el ADN de un fragmento óseo y dos dientes (dos molares) hallados en la cueva siberiana de Denisova (Rusia). Así pues, no tenemos cráneos ni herramientas que revelen cómo eran y cómo actuaba esta especie, identificada en 2010. Se ignora qué ocurrió cuando los sapiens, que habían emigrado de África, se toparon con ellos. Lo que es seguro, pues así lo prueba la genética, es que de aquellos encuentros surgieron descendientes, como lo indica el análisis del ADN de los humanos actuales.


INNOVACIONES TÉCNICAS
LOS PRIMEROS SAPIENS AFRICANOS compartían tecnología muy semejante a la de los neardentales europeos, cuyo rasgo más notable era la talla Levallois. Mediante la preparación de un núcleo de piedra, esta técnica permite obtener lascas delgadas, con una forma que el tallador ha definido antes de su extracción final; sobre todo, se trata de puntas que se enmangaban en astiles para elaborar lanzas. Más tarde, como parte de los avances culturales de Homo sapiens, se hizo habitual una nueva técnica de talla, aún más eficaz: la laminar. Estaba encaminada a obtener láminas más delgadas y afiladas que las lascas Levallois (las láminas son lascas mucho más largas que anchas). Estas versátiles láminas se emplearon en la elaboración de una gran variedad de armamento arrojadizo, cada vez más ligero.

Láminas procedentes de Klasies, en Sudáfrica, junto al océano Índico. Fueron talladas hace unos 75.000 años. Punta y núcleo de piedra del que fue extraída utilizando la técnica Levallois. Instituto de Prehistoria y Geología del Cuaternario, Talence


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