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Cannabinoides y epilepsia: ¿Una nueva opción terapéutica?


¿Qué es la epilepsia?
Las neuronas  son las células principales del sistema nervioso, y su función principal es recibir, procesar y transmitir información a través de señales químicas y eléctricas. Estas señales son posibles gracias a la presencia de neurotransmisores, un tipo de moléculas cuya función principal es llevar la información desde una neurona a otra a través de un proceso llamado sinapsis neuronal. El equilibrio eléctrico entre los neurotransmisores excitadores (positivos) y los inhibidores (negativos) hace posible un correcto funcionamiento de nuestro sistema nervioso.


Una crisis epiléptica es la consecuencia clínica de una descarga eléctrica cerebral anormal y excesiva de un grupo de neuronas, consecuencia  de un aumento de la neurotransmisión excitadora (donde interviene un neurotransmisor llamado glutamato) y de la disminución de la neurotransmisión inhibidora de la corteza cerebral (donde interviene un neurotransmisor llamado ácido gamma-amino-butírico o GABA). 

Hasta el 10% de la población mundial sufre una convulsión a lo largo de su vida, por lo que, según la OMS, la epilepsia no puede definirse por la presencia de una sola crisis, sino que son necesarias dos o más convulsiones no provocadas por otras causas para poder diagnosticarla.


¿Cuánta gente sufre esta enfermedad?
Aproximadamente 50 millones de personas de todas las edades sufren de epilepsia, lo que supone cerca del 1% de la población mundial. Además, se estima que un 0,5% de la carga mundial de morbilidad (número de personas enfermas de una población) es debida a esta enfermedad y que hasta el 30% de los casos son resistentes al tratamiento farmacológico. 

En países desarrollados, se calcula que la incidencia es de unos 40-70 nuevos casos por cada 100.000 habitantes/año, siendo entre 4-10 por cada 1000 habitantes la proporción de epilepsia activa (definiéndose esta como “ataques continuos que requieren necesidad de tratamiento”). Como dato orientativo, según un estudio llevado a cabo en India, el coste total de los casos diagnosticados en este país equivaldría aproximadamente al 0,5% del producto nacional bruto (OMS).


Propiedades del cannabis y sus derivados
El cannabis está compuesto por más de 60 sustancias denominadas cannabinoides, de las cuales destacan el THC (tetrahidrocannabinol) que es la parte más psicoactiva; y el cannabidiol (CBD), un compuesto químico con potenciales propiedades terapéuticas que en diferentes estudios en animales ha demostrado no producir efectos eufóricos o psicoactivos. Desde hace años podemos encontrar en el mercado productos que incluyen estos derivados en pequeñas concentraciones en formato de geles, cremas, aromas para dolencias leves o como fuentes de relajación.

Las propiedades anticonvulsivantes de los cannabinoides se conocen desde antiguo, y su investigación científica comenzó  en el siglo XIX, con William O'Shaughnessy, cirujano británico que trabajaba en India. Desde entonces, han sido publicados diferentes estudios en múltiples patologías: náuseas/vómitos, pérdida de apetito, dolor, esclerosis múltiple, lesiones medulares, epilepsia, Enfermedad de Parkinson o, más recientemente enfermedades raras  pediátricas como el Síndrome de Dravet.

De la mano de la aprobación por parte de la FDA del primer tratamiento a base de cannabidiol puede llegar una revolución en este tipo de fármacos
El sistema endocanabinoide de nuestro organismo
La importancia de los derivados canabinoides sintéticos en la regulación de estos trastornos radica en el propio sistema de control interno de nuestro organismo, ya que el llamado sistema endocanabinoide de nuestro cuerpo  no es más que uno de los múltiples sistemas de neurotransmisión del sistema nervioso. Posee sus propios neurotransmisores (entre los que destacan el 2-araquidonoglicerol y la anandamina), y mantiene una estrecha relación con el resto de compuestos químicos antes descritos. Entre sus funciones se incluyen la cognición, el estado de ánimo, el control motor o el dolor, entre otros. Por tanto, este sistema realizará su acción tanto a nivel del sistema nervioso central como a nivel periférico, participando en la regulación de los niveles de excitación e inhibición neuronal. Por ello, la introducción de canabinoides externos  es recibida y transportada a través de sus diferentes receptores en el sistema nervioso para ejercer así sus funciones.

Evolución de la investigación y legislación del cannabis
A pesar de las múltiples evidencias históricas en este campo, su investigación se ralentizó en los años 70, principalmente en EEUU debido a la aprobación por parte del Congreso de la “Ley de Sustancias Controladas”, que clasificó el cannabis como tipo I (el más restrictivo), incluyéndose así en el bloque de “sustancias o químicos sin ningún uso médico aceptado y con alto potencial de abuso”.

 A pesar de esta política más conservadora, otros países no siguieron la misma premisa. Así en Canadá desde 2001 o Países Bajos desde 2003, se permite usar marihuana en concentraciones terapéuticas en pacientes seleccionados con enfermedades graves. En España la legislación a día de hoy dicta que el tráfico ilegal del cannabis y sus derivados está castigado como delito en el Código Penal.


Los últimos avances en fármacos cannabinoides
A nivel farmacológico, son múltiples los fármacos comercializados en todo el mundo que incluyen derivados cannabinoides. Sin embargo, todos ellos se han comercializado hasta ahora como fármacos de segunda línea o alternativos en el tratamiento de náuseas, vómitos, falta de apetito o como analgésicos en pacientes oncológicos (Canadá).

Pero todo esto puede cambiar con la reciente inclusión en EEUU del fármaco Epidiolex®, el primer tratamiento a base de cannabidiol aprobado por la FDA (Food and Drug Administration - la agencia estadounidense responsable de la regulación de alimentos, medicamentos, cosméticos, etc) para tratar formas de epilepsia raras o resistentes a tratamientos convencionales. Los estudios que avalan esta inclusión añaden además, datos concretos sobre dosificación y pautas en pacientes epilépticos, algo que no estaba aclarado hasta ahora. 

Cabe destacar que en la mayor parte de los estudios de cannabis y epilepsia, los derivados canabinoides demuestran su eficacia utilizados junto con el tratamiento epiléptico convencional y sólo en epilepsia farmacorresistente, mejorando esta unión los resultados obtenidos en los pacientes frente a  la monoterapia clásica.  Como ya se ha mencionado, se estima que entre un 20-30% de los casos diagnosticados de epilepsia son resistentes a la terapia convencional, por lo que los resultados obtenidos estos últimos años en este campo abren sin duda un horizonte de esperanza a millones de pacientes en todo el mundo.


Fuentes: 
- Organización mundial de la Salud
- FDA
- Science Daily
- Medscape Neurología

- Base de datos PubMed NCBI

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