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Ruta por los Pirineos Atlánticos

Caserío típico de Lesaka (Navarra)
Nuestra ruta la iniciamos desde Pamplona, aunque también es posible realizarla desde Donosti-San Sebastián. Salimos de Pamplona hacia Lesaka, y tras una hora de carretera llegamos allí. A medida que te vas alejando de Pamplona, el paisaje se vuelve cada vez más y más verde ...




Vista general de Lesaka
LESAKA
Lesaka, junto con Igantzi, Etxalar, Arantza y Bera conforman las llamadas “Cinco Villas de la Montaña o de Navarra”. Visitamos Lesaka disfrutando de sus calles, sus bonitas casas y todo el paisaje de alrededor. Lesaka pertenece a la comarca de Cinco Villas o Bortziriak, situada en el noroeste navarro, muy cerca de la frontera con Francia y de Donosti-San Sebastián. Rodeada de montañas y atravesada por el río Onin, Lesaka se divide en once barrios de caseríos diferentes (Alkaiaga, Zalain Zoko, Biurrana, Katezpegi, Endara, Frain, Izotzaldea, Nabaz, Zala, Auzoberri y Otsango) y se encuentra protegida por su iglesia parroquial, la de San Martín de Tours. Emplazada sobre una colina, está considerada como una de las iglesias más monumentales de Navarra; en ella el gótico y el barroco componen un magnífico ejemplo de arquitectura religiosa de dimensiones catedralicias. Además, cobija en su interior a la Virgen de Carmona y un órgano que ha sido declarado Bien de Interés Cultural.
Desde siglo XVIII ya poseía varias ferrerías, así como molinos harineros, talleres de fabricación de sidra y carpinterías. 
Por su parte, el casco urbano refleja el paso de la historia y conserva su caserío tradicional. Ventanas y puertas góticas adornan las fachadas que se asoman a las calles empedradas de la villa. Pero, sin duda, la imagen más característica de la localidad es la estampa del puente de piedra sobre el río y la torre Kaxerna o Zabaleta, erigida a su lado. Un bello ejemplo de palacio de cabo de armería del siglo XV esculpido en piedra. Por el municipio se distribuyen otras torres-linaje como la de Minyurinea, del siglo XIV, que está considerada como el edificio más antiguo de la población.


Torre Zabaleta de Lesaka
El Convento de Nuestra Señora de los Dolores, edificio carmelitano del siglo XVIII, construido con las donaciones del indiano Ignacio de Arriola y Mazola, conserva en su interior piezas de plata americana donadas por este mismo indiano. A las afueras del pueblo podemos visitar las Ermitas de San Antón y Salbatore

Los amantes de la naturaleza podrán deleitarse con la estación megalítica de Agiña, situada muy cerca de Lesaka. La prehistoria se funde con el paisaje. El sector dolménico de Agiña y Armazungo Zearra, dos túmulos prehistóricos y los cromlechs de Aguiña Norte y Meridional, son la huella histórica de la existencia de habitantes durante la prehistoria en el territorio de Lesaka. Túmulos, dólmenes y crómlech comparten escenario con el monumento moderno de Jorge Oteiza dedicado al Aita Donosti. El enclave es magnífico para pasear. 

Tres senderos circulares han sido acondicionados para recorrer distintos hitos de la estación y recordar así el pasado de la zona y sus usos tradicionales. El primero de ellos une Lesaka, la antigua vía del tren "txikito" y la estación megalítica e inmortaliza la historia de la obtención del hierro en la zona. El segundo y el tercero, por su parte, exhiben cuantiosos restos prehistóricos.

Tras visitar Lesaka, ponemos rumbo a Zugarramurdi, notable por sus famosas cuevas. Para ir desde Lesaka a Zugarramurdi,  pasamos unos kilómetros por Francia para entrar de nuevo a España y llegar a Zugarramurdi.

ZUGARRAMURDI
A escasos kilómetros de la frontera con Francia y del valle del Baztan, aprovechando el desnivel de una ladera, se emplaza este municipio encantado cuyo nombre evoca tiempos de magia y akelarres. Se encuentra envuelto por un extenso manto verde-azulado, que se ve interrumpido por caseríos aislados y vacas que pastan plácidamente en sus prados. 


Vista panorámica de Zugarramurdi
El encanto de este pueblo se ve incrementado por la sobriedad de los vetustos caserones que custodia la iglesia de la Asunción. Durante la guerra de la Independencia, las tropas francesas asolaron parte de la parroquia y tuvo que ser reconstruida en el siglo XIX. También podemos admirar la Ermita de Nuestra Señora del Rosario.

A pocos minutos de la localidad, nos espera las cuevas de Zugarramurdi, conocida por ser lugar de celebración de los míticos "akelarres" o reuniones de brujas. Tradicionalmente asociadas a "akelarres" y ritos satánicos, las cuevas constan de una gran cavidad natural de unos 100 metros, con algunas ramificaciones y, en su parte inferior la galería por la que discurre el arroyo "Infernuko Erreka". 


Cuevas de Zugarramurdi
El proceso de la Inquisición contra 40 vecinas del pueblo a las que se imputaban prácticas de brujería, concluyó en 1606, con la muerte de doce de ellas en la hoguera. Para conmemorar este suceso, una vez al año (18 de agosto) se celebra un curioso "akelarre gastronómico", el "zirro-jatea", en el que se degusta el típico cordero asado a la estaca.


Cuevas de Zugarramurdi
Tras visitar Zugarramurdi, nos desplazamos hasta Elizondo en pleno Valle de Baztan. Por Elizondo pasa el río Baztan. En el pueblo podremos admirar grandes caseríos, casas señoriales y palaciegas que adornan toda la localidad, en especial en la Calle Mayor.

ELIZONDO
Su arquitectura popular se caracteriza por casas de muros blancos y sillar rojizo en vanos y esquinas -procedente de las cercanas canteras de Almandoz-, tejados a dos aguas, balconada de madera en el ático y blasón con las armas del valle. Elizondo destaca por la abundancia de casas señoriales y palacios de su barrio antiguo, entre las calles Jaime Urrutia y Braulio Iriarte. La mayoría de estos inmuebles pertenecieron a vecinos del pueblo que emigraron a América y a su regreso quisieron dejar constancia de la fortuna amasada.


Vista de Elizondo junto al río Baztan
Uno de los más destacados es el palacio barroco de Arizkunenea, también conocido como palacio del Conde o de las Gobernadoras. Fue construido en 1730 por Miguel de Arizkun, un importante servidor de la corte de Felipe V. Tiene una disposición en «U» y su fachada, de estilo barroco, recuerda a los palacetes franceses de la época. Dispone de dos cuerpos laterales salientes de carácter austero y fachada, que aunque retranqueada, destaca por concentrar los motivos decorativos del edificio. Aparece rematada por frontón y presidida por un espectacular escudo, que ostenta una decorativa orla con leones, niños tenantes, hojarasca, cuernos de la abundancia y corona de marqués. Delante de la fachada se abre un patio al que se accede por una reja fechada en 1740. 


Uno de los edificios más destacados de Elizondo es el palacio de Arizkunenea, de estilo barroco, también conocido como palacio del Conde o de las Gobernadoras, construido en 1730 por Miguel de Arizkun, un importante servidor de la corte de Felipe V.
Cerca de este palacio se encuentra el ayuntamiento, una construcción porticada del siglo XVIII. En su interior aún se guarda la antigua bandera del valle, que según cuentan, ondeó en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212. El palacio de Datue y la casa del Virrey son otros de los edificios civiles más representativos del municipio. 

En cuanto a la arquitectura religiosa, la iglesia de Santiago es su máximo exponente. Construida en las primeras décadas del siglo XX, resalta su monumental fachada y las torres que la flanquean de estilo barroco. Igualmente interesantes son las ermitas de San Pedro y Santa Engracia.

La gastronomía es otro de los puntos fuertes de esta tierra. Uno de sus platos más típicos es el "Txuri-tabelz", guiso elaborado con tripas de cordero. Si es un apasionado de los dulces, en las pastelerías de Elizondo podrá adquirir el "urrakin egina", un delicioso chocolate con avellanas enteras.


Caserío típico de Elizondo
Herriko etxea, o casa del pueblo, en la que se celebra el tradicional "batzarre", reunión de carácter consultivo en la que se discuten aspectos de la localidad, fue quemada tres veces, en 1794 por los franceses, en 1835 y 1876 por los españoles, siendo reconstruida en todas las ocasiones.

"Camino real" es construido en 1847 por la Diputación de Navarra, y se abre a la calle Santiago, actualmente la calle principal. En 1887, se traen las aguas desde el manantial Iturri-ederra, tras ser acordado en batzarre, los trabajos necesario para ello fueron financiados gracias a la colecta publica, que encabezo D. Jaime Urrutia e Irisarri, el cual fue agradecido por el pueblo dedicándole una calle. Elizondo fue el primer pueblo de Navarra que dispuso de alumbrado público, propiedad de los vecinos.


Plano de la ruta descrita



Fuente: Turismo Navarra

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