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MUNDO ANIMAL: Unas garras muy singulares

Cuando se trata de caras peludas y pies peludos, los cachorros y los gatitos son siempre preferibles a las moscas y las arañas. Pero si haces zoom, las patas de araña son adorables a su manera. Ese pelaje proporciona  a la araña sus superpoderes.
Qué bicho tan peludo
Los pies de araña tienen más en común con los pies de un gatito de lo que piensas: no solo están cubiertos de pelo sino que también tienen garras. Las arañas usan sus garras para escalar superficies rugosas y caminar sobre sus redes (si las construyen). Pero las garras solo llegan hasta ahí. 


Ahora bien, si hablamos de dar un paseo que desafía la física a través del techo o sobre una ventana de vidrio, entonces es cuando hacen uso de sus “velludas” patas. Esos pelos densamente empaquetados son los que ayudan a las arañas a aferrarse virtualmente a cualquier superficie. Cada cabello está cubierto con cientos de miles de "sets" microscópicos que crean las fuerzas de van der Waals, un tipo de atracción eléctrica que ocurre cuando las moléculas están muy, muy juntas.

La fuerza de esta atracción es tan intensa que algunas arañas pueden transportar más de 100 veces su peso corporal sin despegarse de una superficie. Y eso es algo necesario ya que si, por ejemplo, una tarántula cayera desde una altura, se aplastaría, ya que todos sus órganos están en su abdomen y no tiene un esqueleto para protegerlos. Así que tienen que ser muy fuertes para aguantar.


Zarcillos multitarea
Los pies de araña son velludos y no pegajosos por algunas muy buenas razones. Por un lado, los pelos son fáciles de despegar. Es como Velcro: separe los dos lados directamente y tendrá dificultades, pero tire de un borde y se separan fácilmente. Al cambiar el ángulo de sus pelos, las arañas pueden desprenderse de una superficie a la que estarían adheridas firmemente en cualquier otro ángulo. 

Según un estudio publicado en 2014 en el Journal of Experimental Biology, los pies individuales no actúan solos: las piernas opuestas trabajan juntas para mantener unida a la araña, y cuanto más alejadas se extienden sus piernas, más resistente es el agarre.

Pero los pelos sirven para algo más que pegarse. También sienten el ambiente. Al igual que los humanos tenemos pelos microscópicos en el oído interno que nos ayudan a escuchar, los pelos de una araña pueden percibir la diferencia de presión más pequeña en el aire, ya sea una brisa o las ondas de sonido. 

Esos pelos también pueden "oler" y "saborear" al detectar la composición química de todo lo que tocan. Los miembros difusos de una araña son, pues, muy versátiles. 


Fuente: Ashley Hamer (www.curiosity.com), 2018. Fotos: Michael Pankratz 

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