Subscribe Us

DISFAGIA, trastornos de la deglución

Si se tiene dificultad para tragar en las comidas, se padece de este trastorno que requiere la consulta con un especialista para acordar un tratamiento que ayude a desarrollar hábitos que faciliten la ingesta de alimentos.
LOS TRASTORNOS DE LA DEGLUCIÓN, a los que se denomina disfagia, se caracterizan por la dificultad de tragar alimentos, ya sean sólidos o líquidos, y se suelen presentar en personas mayores, siendo un riesgo importante de malnutrición, deshidratación o el desarrollo de una neumonía por aspiración.


El 45% de los ancianos sufre de disfagia, porcentaje que se eleva al 65% en aquellos casos de personas mayores que viven en geriátricos, clínicas y hogares para ancianos. Esto tiene que ver con la pérdida de la dentición, debilitamiento muscular y una menor producción de saliva. En torno al 30% de quienes han sufrido un accidente cerebro-vascular, sufren algunos síntomas de la disfagia debido a la afectación de nervios y músculos y al daño a la función cognitiva/cerebral.

Hay que tener en cuenta que en el acto de tragar participan 50 músculos diferentes y hasta cinco pares de nervios, por lo que este tipo de problemas suele producirse en personas que sufren enfermedades neuro-degenerativas, como el Alzheimer, las demencias en general, Parkinson, esclerosis lateral amiotrófica, ictus, cáncer de boca o laringe, etc. También pueden ser consecuencia de tratamientos con determinados fármacos como la quimioterapia o los psicofármacos.
Los trastornos de deglución afectan a la calidad de vida de quienes los sufren, llevándoles al sedentarismo, a no salir de casa, a la pérdida de masa muscular y a la aparición de úlceras por presión.

PROCESO DE DEGLUCIÓN
El proceso de deglución consta de cuatro etapas bien diferenciadas:

- La primera etapa se lleva a cabo en la boca. Aquí los alimentos entran en contacto con la saliva, convirtiéndose en un bolo blando. Este proceso es enteramente voluntario.
- Luego, la lengua envía el bolo hacia atrás e ingresa en la faringe. Este proceso también es voluntario.
- Cuando el bolo ingresa en la faringe, el proceso de deglución se convierte en automático. Los caminos que pueden conducir hacia las vías respiratorias se cierran, para permitir el paso de los alimentos.
- En la última etapa, el bolo ingresa en el esófago, que, con sus paredes musculares va empujando el alimento, de manera mecánica, hacia el estómago.
Cuando la disfagia se produce en las dos primeras etapas, estamos hablando de una disfagia orofaríngea, y si los síntomas aparecen en las dos etapas siguientes, estaríamos hablando de una disfagia esofágica.
SÍNTOMAS
La mayoría de los pacientes hacen referencia a una deglución anormal en forma de sensación de que los alimentos se “clavan”, “pegan” o “atascan” o bien simplemente que la comida no desciende bien. Los síntomas que pueden llevar a pensar que una persona mayor tiene un problema de disfagia pueden ser los siguientes:

- Mantener los alimentos en la boca durante mucho tiempo.
- Dolor o molestia al tragar los alimentos.
- Tener restos de comida en la boca cuando se acaba de comer.
- Toser o carraspear al tragar, especialmente si se trata de líquidos.
- Atragantarse con frecuencia.
- Caer comida o saliva por la boca e incluso por la nariz.
- Tener la sensación de que se ha formado un nudo en la garganta.
- Tener problemas para tragar los medicamentos que tenga que tomar por prescripción médica.
- Alteraciones en la voz (afonía o ronquera) coincidiendo con las comidas.
- No querer comer.
- Pérdida de peso.

Cuando se detectan síntomas de disfagia en una persona mayor es importante acudir al médico a fin de confirmar y precisar un diagnóstico. El médico dará unas recomendaciones en relación al tipo de comida, preparación y consistencia que tienen que tener los alimentos líquidos y sólidos que ha de consumir el paciente.
La persona con disfagia a menudo rehuye la comida por el miedo a los atragantamientos.
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de la disfagia se realiza principalmente por el reconocimiento de los síntomas asociados (tos, carraspera, voz húmeda, etc.). Los médicos pueden, a través de un laringoscopio, detectar los síntomas que se presentan en las dos primeras etapas de la deglución. Mientras que el procedimiento más utilizado para estudiar síntomas de disfagia esofágica es mediante una endoscopia.

Para asegurarse de la presencia de aspiraciones se pueden realizar pruebas de provocación controladas, en las que se da a tomar al paciente pequeñas cantidades de líquido (por ejemplo, agua) y comprobar si aparece tos, voz gargajosa o disminución de la saturación de oxígeno en sangre; en caso positivo, la posibilidad de presencia de aspiraciones es muy alta.


CONSECUENCIAS
Los trastornos de la deglución dan lugar a consecuencias importantes. Las más destacables son:

1. Neumonía aspirativa, por paso de materia del bolo alimenticio o saliva a los bronquios. Puede ser:

- Química: por acidez en el caso de provenir del estómago si hay reflujo gastroesofágico.
- Infecciosa: por la presencia de bacterias presentes en el bolo (del mismo alimento o de la cavidad bucal).

2. Malnutrición: el miedo a los atragantamientos provoca que el paciente rehúya la comida.
3. Deshidratación: por el mismo mecanismo de la malnutrición, se puede evitar la ingesta de líquidos.

TRATAMIENTO
La rehabilitación logopédica es el único tratamiento posible para la disfagia. Persigue dos objetivos fundamentales:

1. Que el paciente pueda comer.
2. Evitar la aspiración.

Para ello, se ayuda al paciente a desarrollar cambios posturales que faciliten el acto de deglución con ejercicios específicos de boca, lengua, paladar y faringe. Asimismo, se le enseña a adoptar una postura adecuada al comer para proteger la vía respiratoria y evitar la aspiración. 

También se prueba con diferentes texturas de alimentos, empezando a introducir las menos densas y acabando con los sólidos. Para intentar superar los problemas al tragar, lo más importante es modificar la consistencia de los alimentos y de los líquidos.

Los líquidos espesados y los sólidos triturados facilitan la formación del bolo alimenticio en la boca. Así se evita aspirar los alimentos (es decir, que vayan al pulmón en lugar de al estómago) y que se produzcan ahogos e infecciones respiratorias.

Si el paciente presenta un deterioro cognitivo que impide su colaboración, sus cuidadores deberán seguir una serie de pautas a la hora de darles de comer, como mantenerlos erguidos, con la cabeza y el cuello ligeramente inclinados hacia adelante, que los bocados sean pequeños y utilizar alimentos de texturas espesas, como purés, yogures, gelatinas, líquidos con espesantes, etc.

El objetivo es preparar alimentos que ayuden a la persona a hacer un bolo alimenticio que sea fácil y seguro de tragar y, además, realizar comidas variadas para mantener una alimentación lo más completa posible y con un aspecto, olor y sabor agradables.

Si la persona tiene dificultades para tragar líquidos es mejor darle líquidos con una consistencia semisólida como la de las cremas de verdura, purés de fruta, yogures, natillas, cuajadas o queso fresco. también es importante evitar los líquidos de consistencia fina, como el agua, el caldo, las infusiones, etc.
Si quedan restos en la boca, hay que eliminarlos para evitar atragantamientos, asegurándose de que la persona tiene una buena higiene bucal para evitar infecciones.

CONSEJOS EN CASO DE PROBLEMAS DE DEGLUCIÓN

- Triturar y pasar por el “chino” los alimentos preparados para que tengan una textura uniforme. Evitar la presencia de grumos, huesecillos, espinas o filamentos.
- Añadir leche o salsas para conseguir texturas suaves.
- No añadir más líquido del necesario en el triturado, podría reducir su valor nutritivo.
- Evitar alimentos pegajosos como el puré de patata o la leche condensada, ya que hay más posibilidad de que se peguen al paladar.
- No incluir diferentes consistencias en un mismo plato. Es lo que pasa, por ejemplo, con la sopa de fideos o de arroz sin triturar: los fideos o el arroz pueden dispersarse en la boca y provocar atragantamiento.
- Evitar las frutas y verduras con semillas o pepitas que no puedan separarse (kiwi, fresas, etc.) y los alimentos que se desmenuzan en la boca (magdalenas), porque dificultan que el bolo alimenticio sea uniforme.
- Sustituir el agua por bebidas espesadas.
- Evitar los líquidos con pulpa, como los zumos de naranja sin colar, porque las pielecitas pueden quedar retenidas en la garganta.
- Comer alimentos que contengan proteínas, tanto de origen animal como vegetal, por ejemplo carnes, pescado, huevos, leche y legumbres.
- Comer alimentos ricos en fibra favorece la actividad intestinal y evita el estreñimiento. Son ricos en fibra las verduras, las frutas y los cereales integrales.
- Para que no le falten vitaminas y minerales, incluir en la dieta hortalizas, frutas y verduras frescas.

- Tomar poca cantidad de una sola vez. Se puede hacer uso de cucharas de postre, nunca de pajitas o jeringuillas.


Publicar un comentario

0 Comentarios