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Delta del Okavango

Las aguas de la cuenca del río Okavango fluyen desde las tierras altas de Angola a través de la árida franja de Caprivi en Namibia y hacia las serpenteantes corrientes del inusual delta interior de Botswana, proporcionando sustento a ecosistemas únicos y alrededor de un millón de personas en el camino. Pero la presión para desarrollarse una vez que las regiones devastadas por la guerra y remotas de Angola crecen, también crece el riesgo para la sostenibilidad de este oasis.



El agua del río Okavango se utiliza para irrigar los campos a medida que fluye a través de la estrecha franja de Caprivi en Namibia hacia Botswana. Namibia planea expandir la producción agrícola a lo largo del Okavango.
Visto desde el espacio, el delta del Okavango se asemeja a una gigantesca flor exultante sobre el paisaje del norte de Botswana. Su tallo se inclina hacia el sudeste desde la frontera de Namibia y sus pétalos de agua plateada se extienden por cientos de kilómetros a través de la cuenca del Kalahari. Es uno de los mayores humedales del planeta con una gran cantidad de canales y lagunas que nutren la vida, y con estanques estacionales en medio de una región continental severamente seca.

Los cascos y el estiércol de los búfalos se mezclan y fertilizan el suelo sólido. En el cambiable Okavango, la vida da forma al paisaje y viceversa

El río Okavango, tras avanzar lentamente desde las tierras altas de Angola, en lugar de desembocar en el mar forma un abanico fluvial en mitad del desierto, desgajándose hasta desaparecer por un laberinto de canales, lagunas e islas a lo largo y ancho de unos 16.000 ó 22.000 kilómetros cuadrados, según los caprichos de sus crecidas. Paladear la serenidad y la fuerza de semejante escenario recompensa con creces el haber llegado hasta esta extraordinaria esquina de Botswana. Sin embargo, todavía hay más. Y es que esta inmensidad anfibia está habitada por una barbaridad de fauna salvaje, incluidos los big five o cinco grandes del safari: el elefante, el búfalo, el rinoceronte, el leopardo y el león, con la particularidad de que estos últimos, a causa de los flujos y reflujos de las aguas, en ocasiones se ven obligados a darse un chapuzón para dar caza a sus presas, añadiéndole al Okavango la singularidad extra de sus leones nadadores.

Los cocodrilos del Nilo y otros animales acuáticos navegan por los canales interconectados del delta.

Es desde el aire como se aprecia toda la grandeza de sus paisajes. A vuelo bajo llegan a avistarse las manadas de elefantes, búfalos o impalas que campan libres por su inmensidad, los andares coquetos de las jirafas y hasta los hipopótamos a remojo en los caños más profundos. Pero más aún que todo ello, lo que verdaderamente corta la respiración durante el vuelo son las vistas sobre las serpenteantes lenguas de agua ramificándose entre sedientas sabanas y bosques de acacias o mopanes.

Los montículos de termitas en el delta proporcionan un terreno elevado para los babuinos chacma.


Dentro del delta, la reserva de Moremi atesora su mayor densidad de fauna, por lo que su visita es tan imprescindible como la del cercano Parque Nacional de Chobe, dueño y señor de la mayor concentración de elefantes del continente. Así como el todoterreno, los safaris en barco por el río Chobe deparan todo un plato fuerte cuando, al atardecer, inmensas manadas de estas inteligentísimas bestias se concentran a sus orillas ante una de esas puestas de sol rabiosamente naranjas y africanas. A unos 70 kilómetros de la frontera con Botswana, las Cataratas Victoria, con posibilidad de realizar desde safaris a lomos de elefante por sus inmediaciones hasta sobrevolar esta fenomenal quebrada en helicóptero o hacer rafting por las aguas del Zambeze, pueden ser la guinda con la que culminar una expedición por el delta.

Las hienas moteadas observan una trampa de cámara en el delta del Okavango, donde estos depredadores que viven en manadas son numerosos. También son adaptables al mosaico de hábitats del delta, desde humedales hasta desiertos.

MOSAICO DEL PAISAJE. El delta se llena de vida cuando llegan las aguas desde Angola. Las plantas y los animales de las islas construidas por termitas a canales serpenteantes diseñados por hipopótamos, elefantes y búfalos, también regeneran y dan forma al delta.



DELTA DEPENDIENTE. Los ríos corriente arriba entregan unos 9.5 trillones de litros de agua cada año. Las pendientes suaves, las llanuras de inundación cubiertas de hierba y las arenas absorbentes ralentizan el viaje del río Cuito, mientras que el Cubango que fluye más rápido tiene un descenso más escarpado y rocoso.

La pesca de subsistencia ha sido durante mucho tiempo importante para los pobladores de las cuencas Cuito y Cubango. Con mejores redes, ahora obtienen lances más grandes y más peces para transportar en canoa a los mercados de la zona. 


FUENTES: JOHN MENDELSOHN, RESEARCH AND INFORMATION SERVICES OF NAMIBIA; NASA; USGS; UNIVERSITY OF MARYLAND; OKAVANGO RESEARCH INSTITUTE GIS LAB, UNIVERSITY OF BOTSWANA; OKAVANGO WILDERNESS PROJECT; PIOTR WOLSKI, UNIVERSITY OF CAPE TOWN; THE HALO TRUST; EIS NAMIBIA; MARTIN GAMACHE, ART OF THE MAPPABLE

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