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SALUD. Tipos de DIABETES y la importancia de la Dieta

Un estudio de la universidad sueca de Lund, realizado con 13.720 pacientes, ha dado como resultado una nueva clasificación de la diabetes que abre la puerta a mejores diagnósticos y a tratamientos personalizados.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Lund, en Suecia, ha llevado a cabo un estudio en el sur del país con 13.720 pacientes (de entre 18 y 97 años) recién diagnosticados de diabetes, y el resultado ha sido una clasificación totalmente nueva de esta enfermedad, que en lugar de señalar la existencia de dos tipos de diabetes, como hasta ahora, asegura que hay cinco.

Los autores del estudio, llamado ANDIS (All New Diabetics in Skane; “Todos los nuevos diabéticos de Escania”, en castellano) y publicado en la revista The Lancet Diabetes & Endocrinology, señalan que esta nueva clasificación ayuda a predecir el riesgo de sufrir complicaciones graves derivadas de la enfermedad y a ofrecer sugerencias de un tratamiento personalizado para cada uno de los tipos. La principal diferencia respecto a la que existe en la actualidad es que la diabetes tipo 2 en realidad se subdivide en varios subgrupos. “Este es el primer paso hacia el tratamiento personalizado de la diabetes”, explica Leif Groop, médico y profesor especializado en diabetes y endocrinología de la Universidad de Lund.


En la actualidad, sufren esta enfermedad 425 millones de personas en todo el planeta –uno de cada once adultos– y se estima que en 2045 esta cifra se incrementará hasta los 629 millones. Además hay que tener en cuenta las complicaciones y enfermedades asociadas a la diabetes, como el daño renal, la retinopatía, la osteoporosis y las enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos, de manera que se hace imprescindible hallar mejores opciones de tratamiento para ella.

“El diagnóstico actual y la clasificación de la diabetes son insuficientes e incapaces de predecir futuras complicaciones o la elección del tratamiento”, añade el profesor Leif Groop, que fue quien inició este estudio en el país escandinavo y cree que sus resultados representan un cambio a la hora de prever cómo será esta enfermedad en el futuro. Hoy en día, los diagnósticos se llevan a cabo midiendo el azúcar en la sangre. Pero se puede hacer un diagnóstico más preciso tomando en consideración además los factores explicados en ANDIS. El estudio se viene realizando desde el año 2008, y ha combinado diferentes tipos de mediciones como, por ejemplo, la resistencia a la insulina, la secreción de esta, los niveles de azúcar en la sangre y la edad que el paciente tenía al inicio de la enfermedad.

Además de afinar mucho más a la hora de hacer la clasificación –cinco grupos diferentes–, los investigadores también han descubierto que esos distintos grupos sufren un mayor o menor riesgo de desarrollar diversas enfermedades secundarias. “Esto permitirá un tratamiento más temprano para prevenir complicaciones en pacientes que se hallan en un mayor riesgo de verse afectados”, dice Emma Ahlqvist, profesora asociada y autora principal de la publicación. 
En la actualidad, la diabetes se divide en tipo 1 (que afecta aproximadamente al 10%), tipo 2 (entre el 85% y el 90%) y otras menos comunes como tipo LADA (o diabetes autoinmune latente del adulto), tipo MODY (caracterizada por que la enfermedad aparece con menos de 25 años) y diabetes secundaria.
 Estos son los cinco grupos que distingue el estudio ANDIS (todos ellos nombrados por sus siglas en inglés):

Grupo 1, SAID (diabetes autoinmune severa): se corresponde con la diabetes tipo 1 y tipo LADA, y se caracteriza por que los enfermos empiezan a estarlo a una edad temprana, tienen un control metabólico deficiente y una producción alterada de insulina y por la presencia de anticuerpos GADA.

Grupo 2, SIDD (diabetes de deficiencia severa de insulina): la sufren personas con alta HbA1C (hemoglobina glicosilada), secreción alterada de insulina y resistencia moderada a la insulina. Este grupo sufrió la mayor incidencia de retinopatía.

Grupo 3, SIRD (diabetes de resistencia severa a la insulina): caracterizada por la obesidad y la resistencia severa a la insulina. En este grupo se dio una mayor incidencia de daño renal.

Grupo 4, MOD (diabetes leve relacionada con la obesidad): incluye a pacientes obesos que enferman a una edad relativamente temprana.

Grupo 5, MARD (diabetes leve relacionada con la edad): es el grupo con más personas (alrededor del 40%), y está formado por los individuos de más edad.
Según apunta el profesor Leif Groop, “los pacientes con una resistencia severa a la insulina (los del Grupo 3) son los que tienen más que ganar con los nuevos diagnósticos”, ya que son los que en la actualidad reciben un tratamiento menos adecuado.
Los investigadores han repetido el análisis en otros tres estudios de Suecia y Finlandia. “El resultado excedió nuestras expectativas y estuvo muy relacionado con el análisis de ANDIS. La única diferencia era que el Grupo 5 era más grande en Finlandia que en Escania. Pero la progresión de la enfermedad fue muy similar en ambos casos”, explica Leif Groop.  Asimismo, los investigadores planean poner en marcha estudios similares en China e India, con personas de diferentes orígenes étnicos. “Esto nos dará aún mejores oportunidades para adaptar el tratamiento a cada individuo”, concluye.


Una dieta alta en fibra ayuda a tratar la diabetes al cambiar las bacterias intestinales
Una dieta rica en frutas y verduras puede ayudar a tratar la diabetes tipo 2, y parece hacer esto al cambiar las bacterias que viven en el intestino de una persona. 

Liping Zhao en la Universidad Jiao Tong de Shanghai en China y sus colegas compararon los efectos de dos dietas diferentes en personas con diabetes tipo 2. Durante 12 semanas, 16 personas siguieron una dieta estándar baja en grasas y baja en carbohidratos, mientras que 27 personas consumieron muchos alimentos ricos en fibra, como cereales integrales, semillas y verduras. Ambos grupos también tomaron un medicamento llamado acarbosa, que hace que la gente digiera el almidón más lentamente de lo normal. Esto permite que el almidón llegue al intestino grueso, donde los microbios se alimentan de él.

Al final de la prueba, el 89 por ciento de las personas con dietas ricas en fibra mostraron signos de que sus cuerpos regulaban sus niveles de azúcar en la sangre de manera más efectiva, en comparación con el 50 por ciento del grupo de control. Los voluntarios que comieron más fibra también perdieron más peso y tuvieron mejores perfiles de lípidos en la sangre.


 "El aumento de las fibras dietéticas puede mejorar la diabetes.”
Diabetes Tipo 1
Un estudio sugiere que la diabetes tipo 1 podría ser dos afecciones separadas, lo que significa que hay más formas de las que creíamos. Las personas con diabetes tienden a tener niveles altos de azúcar en la sangre. Esto se debe a que carecen o no responden a la insulina, una hormona que permite que nuestras células absorban el azúcar y la conviertan en energía o la almacenen. Los que tienen diabetes tipo 1 la desarrollan porque su sistema inmunitario ataca las células del páncreas que producen insulina. La edad a la que una persona es diagnosticada con diabetes tipo 1 parece estar relacionada con la gravedad de sus síntomas. Así, es probable que un niño diagnosticado antes de los 5 años tenga una forma de enfermedad más grave que alguien mayor de 30 años. 

En un reciente estudio, las personas cuya diabetes tipo 1 implicaba una producción pobre de insulina y un ataque inmune más fuerte tendían a ser más jóvenes. A este grupo se le denominó "endotipo 1". En el estudio casi todas las personas menores de 7 años entran en esta categoría. Las personas diagnosticadas cuando tenían 13 años o más tendían a caer en la categoría compuesta por individuos cuyo páncreas tenía menos células inmunes, lo que los investigadores llamaron "endotipo 2". Aquellos entre 7 y 12 años de edad diagnosticados podrían caer en cualquier categoría.

El resultado es el mismo, ambos endotipos necesitan insulina, pero pueden haber llegado a través de una vía diferente. En el futuro, los dos tipos pueden funcionar mejor con diferentes tratamientos. Las personas que tienen “endotipo 2" podrían beneficiarse del tratamiento que preserva las células del páncreas que producen insulina, pero todavía no tenemos tratamientos como ese.


Por el momento, la diabetes tipo 1 se trata con insulina, aunque los investigadores han estado probando nuevas inmunoterapias que matan las células inmunes que atacan el páncreas. Hasta ahora, los ensayos clínicos en adultos no han sido prometedores. Pero el tratamiento podría funcionar mejor en los niños más pequeños porque las células inmunes parecen desempeñar un papel más importante en su enfermedad.

Diabetes tipo 2Es una de las enfermedades debilitantes más comunes, se desarrolla cuando el páncreas produce muy poca insulina, una hormona que ayuda a la glucosa a ingresar en las células para su uso como energía, de lo contrario, el cuerpo no usa la insulina bien. En el intestino, muchas bacterias degradan los carbohidratos, como las fibras dietéticas, y producen ácidos grasos de cadena corta que nutren nuestras células intestinales, reducen la inflamación y ayudan a controlar el apetito. La escasez de ácidos grasos de cadena corta se ha asociado con la diabetes tipo 2 y otras enfermedades. Muchos estudios clínicos también muestran que aumentar la ingesta de fibra dietética podría aliviar la diabetes tipo 2, pero la efectividad puede variar debido a la falta de comprensión de los mecanismos, según Zhao, que trabaja en el Instituto de Nueva Jersey para Alimentos, Nutrición y Salud en Rutgers. -New Brunswick (EE.UU.)


Refuerzo bacteriano
La dieta alta en fibra incluía cereales integrales, alimentos medicinales chinos tradicionales ricos en fibras dietéticas y prebióticos, que promueven el crecimiento de bacterias intestinales productoras de ácidos grasos de cadena corta. Después de 12 semanas, los pacientes con la dieta alta en fibra tuvieron una mayor reducción en un promedio de tres meses de los niveles de glucosa en sangre. Sus niveles de glucosa en sangre en ayunas también cayeron más rápido y perdieron más peso.

Sorprendentemente, de las 141 cepas de bacterias intestinales productoras de ácidos grasos de cadena corta identificadas por la secuenciación de próxima generación, solo 15 se promueven mediante el consumo de más fibras y, por lo tanto, es probable que sean los principales impulsores de una mejor salud. Reforzados por la dieta alta en fibra, se convirtieron en las cepas dominantes en el intestino después de que aumentaron los niveles de los ácidos grasos de cadena corta butirato y acetato. Estos ácidos crearon un ambiente intestinal ligeramente ácido que redujo las poblaciones de bacterias perjudiciales y condujo a un aumento de la producción de insulina y un mejor control de la glucosa en la sangre.


“El estudio apoya el establecimiento de una microbiota intestinal saludable como un nuevo enfoque nutricional para prevenir y tratar la diabetes tipo 2.”

Para ver cómo esta dieta afecta a los microbiomas de las personas, el equipo se centró en las cepas de bacterias que producen ácidos grasos de cadena corta en nuestras entrañas. Se cree que estos químicos son importantes para la salud intestinal. Al examinar estas bacterias en personas que respondieron mejor a la dieta, el equipo descubrió que 47 cepas se redujeron en número durante la dieta, mientras que otras 15 cepas se hicieron más abundantes. Estas cepas producen ácido butírico, que puede aumentar la producción de insulina y reducir los niveles de azúcar en la sangre.


Cultivo de bacterias intestinales. Fuente: Tao Liu and Xiaoyan Pang/Shanghai Jiao Tong University

Cuando el equipo trasplantó muestras fecales de los voluntarios en ratones estériles, los que recibieron bacterias de personas con una dieta alta en fibra pasaron a tener los mejores niveles de glucosa en sangre. Se quiere encontrar otras formas de aumentar las 15 cepas aparentemente beneficiosas en personas con diabetes, y se espera que los hallazgos del equipo se puedan utilizar para desarrollar tratamientos probióticos para combatir la diabetes.


Los resultados de este experimento no se aplicarían a todos los diabéticos, porque la mayoría de ellos no tienen recetado acarbosa, dice Oluf Pedersen, de la Universidad de Copenhague, Dinamarca. Pero todos podemos beneficiarnos de comer mucha fibra. "Ya sea que tenga diabetes o no, es beneficioso para las bacterias intestinales", dice Pedersen.



Fuente:
- http://www.thelancet.com/journals/landia/article/PIIS2213-8587(18)30051-2/fulltext
- Los estudios de insulina y proinsulina en el páncreas y el suero respaldan la existencia de endotipos etiopatológicos de diabetes tipo 1 asociada con la edad al momento del diagnóstico. Diabetologia ( 2020 ) https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs00125-020-05115-6

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