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Ruta por las Rías Bajas (Pontevedra)

Las Rías Baixas son un clásico a la hora de visitar Galicia. Y sin bien carecen del aspecto salvaje de las Rías Altas, conservan esa fusión entre mar y montaña donde la naturaleza parece infinita. De la Isla de Arousa a A Garda, desde donde los romanos situaron la morada de sus dioses hasta una de las mejores payas de España, te proponemos una ruta por las eternas Rías Baixas.



Isla de Arousa
Con tan solo 7 kilómetros cuadrados y apenas 5.000 habitantes, la isla de Arosa es uno de los enclaves más hermosos de las Rías Bajas. Unida a la Península Ibérica por un puente de dos kilómetros de largo, la belleza del lugar nos sobrecoge ya desde el momento en el que nos acercamos a ella en coche, o caminando a través de las modernas zonas peatonales que hay en el puente. Un azul inmenso y tranquilo sin apenas olas en verano, con las bateas y alguna ocasional barquita de pescadores como única nota distinta sobre las aguas tranquilas. Al otro extremo de la ría, camuflados entre la suave bruma que hay incluso en los días más calurosos, se distinguen los contornos de los pueblos de alrededor.
Durante siglos, su amplitud y riqueza propiciaron las invasiones, así que para contenerlas en el siglo XI se construyeron las Torres de Oeste, en Catoira, hoy escenario de un divertido y famoso desembarco Vikingo. Vilagarcía de Arousa, con un agradable microclima la mayor parte del año, es la capital de la ría de Arousa.
Si hay algo que define a Arousa es la calma. Sus 35 kilómetros de costa abundan en playas estrechas que suelen congregar a muchos turistas, a pesar de tener instalaciones muy bien acondicionadas, con zonas equipadas con juegos infantiles y muchos lugares donde aparcar. Tan sólo los fines de semana y durante la animada Fiesta de la Navaja, el puerto de Xufre se convierte en un hervidero de gente, música y barracas. Mesas larguísimas se abarrotan de turistas disfrutando de los productos típicos de la región de manera informal, codo con codo con gente de toda España. Los visitantes de otros países son siempre bienvenidos, aunque es divertido contemplar cómo un francés o un holandés intentan pronunciar la palabra "mejillones", para acabar simplemente señalando una de las ollas que burbujean en los chiringuitos colocados a la sombra de los toldos que cubren el paseo del puerto durante las fiestas.

A pesar de su corta extensión, Arosa ofrece un buen número de rincones secretos a descubrir. Lugares como la playa de Conserrado son un sueño hecho realidad. Arena de color tostado, limpia, y aguas azules, quietas como una balsa de aceite y completamente cristalinas. Los mújeles abundan a tiro de piedra de la orilla, y es sencillo pescarlos con un par de tiros de caña. No es un pescado excesivamente sabroso, así que lo mejor es devolverlo al mar si no vamos a consumirlo.


Y por la tarde, caminemos desde el puerto de Xufre hasta el embarcadero, en un paseo que nos permitirá contemplar el atardecer, finalizando en el chiringuito de la rúa Cabodeiro, donde podremos tomarnos un mojito mientras vemos la espuma que producen los delfines mulares. Pero también se pueden descubrir las artes de la pesca y vivir en primera persona una jornada de trabajo en el mar, practicar kitesurf , hacer una ruta en kayak o dar un paseo a lo largo del carril bici por la costa.



Cambados
Cambados es la capital del Albariño. Parada imprescindible para recorrer su casco antiguo dominado por el impresionante Pazo de Fefiñáns y la bodega más antigua de la Denominación de Origen Rías Baixas. Aprovecharemos también para hacer una parada en el monte de A Pastora, que ofrece unas vistas únicas de la localidad, de la desembocadura del río Umia y de la ría de Arousa hasta la isla de Sálvora.


PLAZA Y PAZO DE FEFIÑANES
La plaza de Fefiñáns está formada por el pazo de Fefiñáns, el arco-puente, la atalaya Torre del Homenaje, y por la iglesia de San Benito, siendo uno de los conjuntos arquitectónicos más bellos y admirados de Galicia. Antiguamente era conocida como la plaza del mercado, pues allí era donde se celebraba semanalmente. Declarado Bien de Interés Cultural en el 2012 el pazo de Fefiñáns comenzó su construcción en el s.XVI y posee una clara influencia de la arquitectura renacentista italiana, patente sobre todo en la composición de sus fachadas.

Molino de mareas
En Galicia existen cinco molinos de mareas. El Museo do Muíño de Mareas da Seca está ubicado en la parroquia cambadesa de San Mamede de Corvillón, entre Tragove y Fefiñáns. Don Gonzalo de Valladares, I vizconde de Fefiñáns, encargó la obra al  maestro de cantería y artillero coruñés Francisco Grie. El conjunto del molino se encuentra en una ensenada y consta de una presa, el molino, la vivienda, los establos y un cobertizo.Su funcionamiento depende de la subida y bajada de las mareas. Durante la pleamar el agua entra en la presa y, tras un intervalo de tiempo durante el cual la zona exterior queda completamente seca debido a la bajada de la marea, se consigue el suficiente desnivel para abrir las compuertas y que la presión del agua mueva el mecanismo del molino. Este mecanismo puede funcionar aproximadamente tres horas, hasta que la marea vuelve a subir. Este molino se puede visitar con cita previa a través de la oficina de turismo.

El Pazo de Ulloa, también conocido con el nombre de “La Casa de los Pazos” o “Pazo Quintanilla”. El edificio sufrió varias reformas a lo largo de los años, efectuadas por los distintos propietarios como la Casa de Alba o el Marqués de Riestra. Llama la atención el escudo de armas, puesto que tiene la peculiaridad de encontrarse ladeado, en él aparecen los linajes familiares de los Acevedo,  los Ulloa,  los Fonseca y los Castro. Frente a este pazo se puede ver un “cruceiro”.


PAZO DE ULLOA


Cambados fue declarado Bien de Interés Cultural en noviembre del 2001. La máxima categoría en cuanto a la protección de conjuntos históricos y reconocimiento patrimonial en nuestra comunidad autónoma. Durante el año, el municipio recibe gran cantidad de visitantes, gracias a su variada oferta turística y cultural, pero es en verano cuando ofrece más posibilidades de ocio coincidiendo con la celebración de festejos populares como la romería de San Benito, la marinera de la Virgen del Carmen o las gastronómicas del Albariño y  la exaltación de la Vieira.



O Grove y Playa de A Lanzada
La playa de A Lanzada es un increíble arenal de 2,5 kilómetros rodeado de dunas naturales muy frecuentada por surfistas. La playa, que forma parte del complejo Intermareal de Umia-O Grove, es uno de los mejores sitios para ver pájaros en Galicia, especialmente en invierno. Tampoco puedes perder la ermita de Nossa Señora de A Lanzada, una capilla pequeña y sencilla, del siglo XII.


O Grove. Paseo de Madera


Sin grandes monumentos, O Grove es un bello y característico pueblo pesquero; cuenta en sus inmediaciones con una zona excelente para el senderismo, con bellas vistas marinas y el acceso directo a la extraordinaria playa de La Lanzada (una de las mejores de España). Es además un lugar extraordinario para comer marisco y otros frutos del mar a precios razonables. En sus inmediaciones tiene la cosmopolita isla de la Toja, con sus balnearios y su golf. Se trata de un destino con atractivos suficientes para un fin de semana de escapada. 



Combarro
Combarro es un típico pueblo campesino y marinero en el que el principal atractivo es pasear por sus calles salpicadas de edificaciones en granito, disfrutando las vistas de sus cruceiros (cruces de piedra), hórreos (almacenes elevados), iglesias y espacios con vistas a la ría. Imprescindible visitar el importante monasterio benedictino de San Juan de Poio (hacia el interior). Organizándose bien, ambas cosas pueden hacerse en un solo día, dedicándose el siguiente a conocer alguno de los numerosos lugares próximos. En dirección Este, la vecina Pontevedra requiere de al menos un día completo. Siguiendo la carretera de la costa hacia el Oeste se llega a la bulliciosa localidad vacacional de San Xenxo.



Combarro es uno de esos pueblos de postales, especialmente por su 60 hórreos, con la mitad de ellos alineados a orillas del mar. Su casco antiguo, con sus soportales y plazoletas con el típico cruceiro, son también de postales. Y, por último, los cruceros son construcciones medio arquitectónicas, artísticas y religiosas a partes iguales especialmente abundantes y típicos en Galicia, pero Combarro tiene nada menos que seis en sus calles, todos ellos con más de doscientos años de antigüedad.




La gracia del pueblo estriba en que está construido sobre un afloramiento de granito -que se puede ver en algunos tramos callejeros- y asomado al mar, el cual lame sus callejones cuando sube la marea mientras que al bajar deja una amplia explanada de arena mojada en la que las mujeres se dedican a marisquear. Todo ello hace que haya sido declarado Conjunto de Interés Artístico en 1972.


Plaza de La Herreria, Pontevedra
Pontevedra
La Pontis Veteris del medievo, junto al estuario del río Lérez, Pontevedra es la capital de la provincia homónima; nombrada así por su “puente viejo” al fondo de la ría. Se trata de una urbe exquisitamente preservada, ideal para pasar unos días combinando historia, cultura, gastronomía, compras artesanales y playas.

El corazón de esta ciudad tranquila son las plazas del casco antiguo, repletas de cruceiros, pazos, fuentes y soportales. Sus deliciosas calles y plazas de nombres gremiales repletas de edificios de la arquitectura culta y popular, conforman uno de los conjuntos históricos más hermosos y mejor conservados de Galicia. Mención especial se merece la capilla de la Peregrina, en forma de vieira, protectora de los peregrinos que marchan por el Camino Portugués de Santiago. Dentro del casco histórico de la capital se encuentra el pazo “Casa do Barón” (s. XVI), hoy Parador de Turismo. 


Es la gran desconocida de la ría de Pontevedra. La isla de Tambo, con una superficie de 24 hectáreas, tiene el acceso restringido al estar adscrita al Ministerio de Defensa, concretamente, a la Escuela Naval Militar de Marín, desde 1943.

En Pontevedra podremos visitar:
- Santuario de la Virgen de la Peregrina. Se construyó en el año 1778. Es una capilla de una sola planta y de forma de vieira. La capilla está relacionada con el Camino Santiago Portugues. Declarada monumento histórico-artístico en 1982, mezcla un barroco tardío con formas neoclásicas, como su retablo mayor, erigido en 1789.
- Convento de San Francisco. Se cree que se construyó a finales del siglo XIII. Según la tradición cuenta que lo fundo San Francisco de Asís por el paso en la ruta jacobea portuguesa. El edificio tiene planta de cruz latina y la iglesia es del gótico tardio.
- Ruinas de Santo Domingo. Se conserva únicamente la cabecera, de cinco ábsides, excepcional en el gótico gallego, y parte del muro Sur de la iglesia y la entrada al capítulo del convento de Santo Domingo, fundado en torno a 1282, si bien las obras del templo actualmente conservado no se iniciaron hasta 1383, continuando a lo largo del siglo XV.


El recorrido por Pontevedra discurre por típicas calles comerciales con nombres de gremios y plazas de granito como la del Teucro, la de Cinco Calles o la de la Verdura, hasta llegar a la basílica de Santa María. Construida en el siglo XVI por el gremio de mareantes (navegantes), este grandioso templo renacentista alcanzó un gran refinamiento en sus formas. Así, en el interior de la edificación se aprecian sus tres naves cubiertas por bóvedas de crucería y una serie de capillas laterales. En la parte externa sobresale su fachada principal, obra de Cornelis de Holanda y Juan Nobre. Todo ello le convierte en una de las joyas del arte gallego.



Cabo Home
El Cabo Home es el punto de la península más cercano a las Islas Cíes. Se trata de un espacio protegido por su gran valor natural. Allí se encuentra la playa de Melide, entre los cabos de Punta Subrido y Punta Robaleira. Es muy pequeña (250 metros de largo), pero está rodeada de un gran pinar y por tres faros. Es uno de los numerosos puntos de esa región donde poder ver una atardecer de postal.




El faro fue construido en 1853. La torre mide 17 metros y está situada a 143 metros sobre el nivel del mar. La constante niebla del invierno provocó que se le añadiera una sirena en 1888, la Vaca de Fisterra, para avisar a los navegantes del peligro existente.




Islas Cíes
Las Islas Cíes son un archipiélago compuesto de tres islas: Monteagudo, Faro y San Martiño, situadas en la Ría de Vigo y que pertenecen al Parque Nacional de las Islas Atlánticas. Pasar un día navegando por estas islas es un plan perfecto para disfrutar en familia de la naturaleza y las costas gallegas.

En este paseo podemos conocer la playa de Rodas, considerada como una de las mejores del mundo por sus aguas turquesas y arenas blancas. Ir en barco a Cíes nos permite acercarnos a la isla de San Martiño, que es completamente virgen y acceder a otros rincones del parque. Podemos hacer este recorrido desde Vigo, Baiona o Cangas, pero se recomienda reservar con antelación los billetes.


Antiguo refugio de piratas (fueron arrasadas por el corsario Francis Drake), es hoy un espacio protegido únicamente abierto al público en verano (y con aforo limitado). El intenso verde de sus pinos, su fina arena blanca y sus aguas cristalinas color esmeralda harán que no quieras irte. Por eso hay un camping, único alojamiento posible, en el que podrás quedarte varios días.



Nigrán y Baiona
Verdes campiñas, montes, playas de blanca arena, patrimonio, cultura, gastronomía y historia son algunas de las muchas maravillas que el visitante encontrará en Nigrán. Si bien los espesos bosques en el interior y los arenales forman la quintaesencia de Nigrán, tampoco podemos dejar de lado sus pazos, como los de Cea, Cadaval y A Touza. El puente “romano” de Ramallosa, que no es romano sino del siglo XIII, une Nigrán a Baiona. 

Entre sus mejores playas se encuentra la Playa de Panxón, un arenal que dispone de la Bandera Azul por la limpieza de sus arenas y de sus aguas. Una de las mejores playas de Galicia para la práctica del surf y del bodyboard es la a playa de Patos, situada cerca de la playa de Madorra, en cuya cúspide se encuentra un monumento de 25 metros de altura dedicado a los marineros fallecidos en la mar. Cerca se encuentra el Templo Votivo del Mar.

Puente Da Ramallosa (Nigrán)

Baiona es una villa medieval, con sus calles estrechas en la que destaca su monumental fortaleza protegida por murallas y torreones convertida hoy en un famoso parador de turismo. Elegante y antigua, la deliciosa villa de Baiona es un regalo de relax e historia en las Rias Bajas. Emplazada en una saliente sobre el mar donde se halla el formidable Castelo de Monte Real (hoy convertido en Parador) y alrededor de su viejo puerto, la villa es un racimo de preciosas casonas de piedra y granito blasonadas declarado Conjunto de Interés Histórico-Artístico. Baiona es una ciudad hecha para caminar. A su casco antiguo se accede por tres entradas: La plaza de Santa Liberata, la del Padre Fernando y desde el crucero de la Trinidad. Sus calles estrechas y empedradas están salpicadas de restaurantes bajo soportales, hotelitos con encanto, y entrañables iglesias.

Otro rincón que no te puedes perder es el parque que rodea al Castelo y circunda las espectaculares murallas que caen al mar. Desde allí hay unas vistas preciosas de las Islas Cíes.


Castro de Santa Tegra
En el municipio de A Garda está uno de los castros más famosos y más grande del noroeste penínsular, el castro de Santa Trega. Desde allí, se tienen la “mejor panorámica castreña entre dos países”. Los habitantes del castro ya disfrutaban de esas vistas en tiempo lejanos. 

Este poblado, situado a 341 metros de altura, llegó a acoger a unas 5 000 personas durante su época de mayor esplendor, allá por el siglo I a. C., y era uno de los más grandes del noroeste peninsular. Está formado por viviendas ovaladas en su mayor parte, pero también las hay rectangulares, con esquinas redondeadas, por influencia de los romanos. Aunque os parezca un poblado caótico, hay un orden lógico alrededor de “unidades familiares”, que os podríais animar a descubrir, así como los petróglifos que se encuentran fuera y dentro del recinto. Sus moradores tenían una economía autónoma y también elaboraban cerámicas, joyas, tejidos e instrumentos a los que podréis poner forma en el museo arqueológico situado en el pueblo.


Y, hablando del pueblo, acercaros hasta A Garda, donde una visita al puerto es parada obligada.

Puerto pesquero de A Garda

Fuente: Turismo Galicia; Turismo Rías Baixas; Fotos | Wikimedia, RelaxingEyeGuillén PérezCésar Sotelo, Pxhere

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