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Ruta por el Valle del Jerte

La Garganta de los Infiernos
Plasencia, Casas del Castañar, Cabrero, Barrado, Piornal, Valdastillas, Rebollar, El Torno, Navaconcejo, Cabezuela del Valle, Jerte y Tornavacas son las poblaciones que nos sirven para disfrutar del Valle del Jerte, idealmente cuando los cerezos están en flor (primeros de abril), pero no necesariamente. Las múltiples carreteras que se encuentran a lado y lado del río Jerte, y también las gargantas naturales que se abren paso entre las montañas, nos ofrecen entornos espectaculares en un recorrido muy concentrado pero que puede dar mucho juego. La Garganta de los Infiernos es la que goza de mayor renombre, pero la zona está repleta de parajes igualmente singulares, y cuenta con abundantes puntos de partida para dejar el coche e internarse por los caminos para disfrutar la zona.


Lo que más asombra y atrae al visitante del Jerte, es el más de un millón y medio de cerezos en flor. Éstos ofrecen desde mediados de marzo a mediados de abril un espectáculo difícilmente comparable, ya que se une a la peculiaridad de nuestro valle, uno de los más originales que existen y que ha sido modelado en terrazas para adecuarlo al cultivo de las cerezas, el gran manto blanco que lo cubre y la hospitalidad de sus habitantes que acogen y muestran sus mejores galas y tesoros a todos aquellos que nos visitan, queriéndoles hacer partícipes de la ilusión y la alegría que sienten por la llegada de la primavera.


Valle del Jerte con los cerezos en flor
Lo ideal para ver la floración es hacer un recorrido por todos los pueblos que componen el Valle del Jerte, así se puede disfrutar de diferentes perspectivas. Pero hay que tener en cuenta que, normalmente, no florecen todos los cerezos a la vez, si no que primero florecen los que están en las zonas más bajas, a menor altitud, y a medida que van pasando los días van floreciendo los cerezos del resto de zonas, acabando con la floración de las zonas más frías o de mayor altitud.

Para disfrutar del paisaje del Jerte en esta época del año, sobre todo si tenemos la suerte de visitarlo durante ese período de máxima floración, podemos hacer un recorrido por los pueblos de la sierra, incluyendo Piornal, el pueblo más alto de Extremadura, para tener unas hermosas vistas de toda la zona.


Mirador Puerto de Tornavacas
También desde lo alto del Puerto de Tornavacas podremos ver unas panorámicas impresionantes de todo el valle. En cualquier época del año vale la pena hacer la ruta de Los Pilones, en la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos.


Gargantas y ollas, cañones y barrancos, bloques pétreos erosionados e impregnado de musgo y de vida, bosques y microvalles, naturaleza en plena explosión. Todo esto es el valle del Jerte, donde además podremos disfrutar de su apetecible gastronomía local: picotas, aceite de Monterrubio, jamón ibérico, pimiento de la Vera, vinos D.O. Ribera del Guadiana, quesos y tortas... un placer para el paladar, que merece nuestra visita.


Plano de la ruta en coche desde Plasencia
El propio valle del Jerte en sí ya nos ofrece suficientes atractivos como `para merecer una escapada en cualquier época del año. Pero si planificamos pasar dos o tres días en la zona, además de la ruta sugerida podemos aprovechar nuestro desplazamiento para "ver" otras cosas que merecen la pena en la comarca.

Lo ideal sería alojarse en Plasencia y desde esta localidad realizar nuestros desplazamientos.

¿Qué podemos ver en Plasencia?
Plasencia fue fundada por Alfonso VIII en 1186.  El nombre de la ciudad viene del lema que aparecía en el escudo: Ut placeat Deo et hominibus (para agradar a Dios y a los hombres).  Comenzamos el recorrido por el casco antiguo de Plasencia, tomando como punto de partida la Plaza Mayorn la Plaza Mayor se encuentra el Palacio Municipal (Casa Consistorial), edificado en el siglo XVI siguiendo un estilo gótico renacentista que incluye en la fachada una doble arcada. En la parte izquierda se puede ver un escudo de Carlos V. Y en la torre del campanario se encuentra uno de los símbolos de la ciudad: el Abuelo Mayorga.

Nos dirigimos hacia el sur, por la Plaza de San Esteban o bien a través de la calle Trujillo, para llegar a la Plaza de la Catedral, en la que se encuentran las dos catedrales de Plasencia. La Catedral Vieja sigue un estilo de transición del románico al gótico. Su construcción comenzó en el siglo XIII y fue ampliada a mediados del siglo XV. En la fachada se encuentra una bella portada románica, con arco de medio punto. En el interior podemos ver un bonito claustro rectangular que da paso a la Capilla de San Pablo (románico - gótico), sobre la que se encuentra la conocida como Torre del MelónEn la Catedral Vieja se encuentra el Museo Catedralicio, que cuenta con una colección importante de pinturas, esculturas y elementos religiosos de los siglos XV al XVII.
La Catedral Nueva comenzó a construirse en 1498 y se finalizó en 1578. Tiene dos bellísimas fachadas renacentistas, de estilo plateresco. La fachada principal es obra de Juan de Álava (1558) y la fachada del Enlosado o de Siloé, más antigua, es obra de Diego de Siloé y es anterior a 1548.
Catedral de Plasencia
En la Plaza de la Catedral podemos ver la Casa del Deán, del siglo XVII, en la que destaca el balcón en ángulo con las columnas de estilo corintio y el escudo de la famila Paniagua de Loaisa. Rodeando las catedrales y caminando unos metros hacia el sur-este podremos ver parte de las murallas que rodeaban la ciudad de Plasencia desde el año 1200.  En la actualidad se conservan 21 de las 71 torres originales de la muralla.
Murallas y torreones de la ciudad de Plasencia
En dirección oeste, junto al Hospital Provincial Santa María, nos encontraremos la Casa-Palacio de los Monroy, también llamada de las Dos Torres, del siglo XIII.  Es el palacio más antiguo de Plasencia, de fachada románica. Hacia el norte nos encontramos con la Rua Zapatería, que lleva hacia la Plaza Mayor y en el otro sentido a la Iglesia de San Nicolás, de estilo románico.
Junto a la iglesia se encuentra el Palacio Renacentista de los Marqueses de Mirabel (o Palacio de Mirabel), del siglo XV, uno de los edificios con más atractivos de Plasencia. Al lado está el antiguo Convento de San Vicente Ferrer, convertido en el Parador de Plasencia, que tiene en su interior un bonito claustro renacentista del siglo XV.
Siguiendo hacia el norte la antigua muralla llegamos a la Puerta de Berrozana, una de las puertas de la muralla de la ciudad, restaurada a finales del siglo XVI. Bajamos hacia la Plaza de San Martín donde nos encontramos con la bonita iglesia románica de San Martín, del siglo XIII, con uno de los mejores retablos renacentista de Plasencia que incluye pinturas de Luis de Morales.
Tomamos hacia el este, por la Plaza de Sosa  y la calle Sol, o por la calle De el Rey, en dirección a la Plaza de San Pedro de Alcántara o la Plaza de Santa Ana respectivamente. Buscamos la Torre Lucía (o Torre de Lucía), uno de los cubos (torres) defensivas de la muralla que mejor se conservan. En la torre se encuentra el Centro de la Fortaleza y Ciudad Medieval, que ofrece información sobre la desaparecida Fortaleza, la ciudad medieval de Plasencia, su historia y cultura. Sin duda obtendremos mucha y muy variada información sobre la ciudad. 
Centro de la Fortaleza y Ciudad Medieval. Torre Lucía
Nos dirigimos ahora hacia el Parque Cruz de los Caídos y seguimos por la Avenida Juan Carlos I en dirección al Parque de la Coronación, para contemplar el Acueducto de San Antón.
Acueducto de San Antón (Arcos de San Antón)
El acueducto, de mediados del siglo XVI, es obra de Juan de Flandes y parece ser que se construyó para transportar el agua aprovechando otro acueducto más antiguo que se conocía como "cañería de los moros". El nombre del nuevo acueducto se debe a una ermita de San Antón que se encontraba en la zona. Muy cerca del Acueducto de San Antón está el Parque Ornitológico de los Pinos (también podemos preguntar por el Parque de los Patos).
Canal en el Parque de la Isla. Foto J. Antonio Cotallo (CC BY-SA  2.0) 
Finalizada nuestra visita a Plasencia, podemos acercarnos hasta el Monasterio de Yuste. Para descansar… Extremadura. Así debió pensar el rey Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico cuando decidió pasar los últimos años de su vida en el monasterio de Yuste, situado en Cuacos de Yuste, en La Vera. La estancia imperial duró desde febrero de 1557 hasta su fallecimiento, acaecido en septiembre del año siguiente. Hablamos de un lugar paradisíaco, un retiro de reyes. El recorrido que hizo Carlos V para llegar a Yuste es hoy una ruta turística que atraviesa el Valle del Jerte y La Vera.
El origen del monasterio, hoy Patrimonio Europeo, se remonta a principios del siglo XVI, cuando un vecino de Cuacos donó el terreno para su construcción a unos ermitaños de Plasencia, que más tarde adoptarían la regla de San Jerónimo. A lo largo de los siglos XV y XVI, el edificio monacal se amplió hasta alcanzar el aspecto que presenta en la actualidad. De esa época son la iglesia y los dos claustros, uno de factura gótica y otro renacentista. La muerte del emperador se produjo en la casa palacio que se hizo construir, para su retiro, en el lado meridional del convento. Todos estos edificios forman el conjunto monumental del monasterio de Yuste, un símbolo no solo de Extremadura sino de Europa.
Monasterio de Yuste


Mapa de situación relativa entre Plasencia y el Monasterio de Yuste

Fuentes: https://www.gargantadelosinfiernos.com/; http://www.turismovalledeljerte.com/; http://www.viajarporextremadura.com/; http://www.viajarporextremadura.com; https://paisajelibre.com

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