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Ruta de los Molinos en Castilla-La Mancha

CONSUEGRA (Toledo)

Los gigantes contra los que Don Quijote batalló no eran más que molinos de viento, hoy majestuosos testigos que nos recuerdan épocas medievales en las que el hombre castellano inspirado por los relatos de Oriente desarrolló nuevas técnicas para aprovechar el viento para moler el grano. 

En la España del siglo XVI llegó algo que los Cruzados venidos de Tierra Santa mucho tiempo atrás habían relatado con todo detalle. Se trataba de una idea perfecta para el clima seco y ventoso del interior de la península. Al parecer estos caballeros se habían encontrado en su viaje a Jerusalén con un tipo de construcciones de gran tamaño que aprovechaban los distintos vientos para hacer funcionar una maquinaria que podía moler inmensas cantidades de grano en muy poco tiempo. De ese modo se mandaron levantar en cerros y altozanos de La Mancha grandes molinos de viento que trataran la materia prima esencial para obtener alimento rápido y así soliviantar el hambre del pueblo.



Matacabras, ábrego, solano o cierzo son términos utilizados para nombrar al viento, una energía caprichosa e irregular, pero también una fuerza gratuita e inagotable
Aquí vamos a recomendar una ruta por estos emblemáticos villanos de fantasía que aún pueblan Castilla-La Mancha.

En total la ruta son unos 230 kilómetros en coche. Un viaje por el interior de Castilla-La Mancha perfecto para completar en un fin de semana o unas pequeñas vacaciones, recorriendo la geografía española acompañados por la literatura cervantina y la gastronomía castellana.

“Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete.”

CONSUEGRA (Toledo)
Partiendo desde Madrid y bajando por la A-42 en busca de nuestra entrada en el mundo de los molinos de viento podremos hacer una breve pausa en Toledo para maravillarnos con la ciudad del Tajo antes de seguir por la CM-42 hasta llegar a Consuegra, a 137 km desde el centro de la capital madrileña.

En Consuegra se conservan un total de 12 molinos, la localidad con un mayor número de ellos de todos la ruta,  agrupados todos sobre el Cerro Calderico. Algunos conservan la maquinaria completa, como Sancho, Rucio, Bolero y Espartero. Mención aparte merece Sancho, el buen escudero de los gigantes posee toda la maquinaria del siglo XVI y la pone a funcionar para la Fiesta de la Rosa del Azafrán (finales de octubre). Es entonces cuando el molino Sancho mueve sus aspas pudiéndose disfrutar de la conocida como “Molienda de la Paz”.


De la docena hoy superviviente sólo falta uno, y todos fueron construidos en el siglo XIX. Ahora la mayoría están en un buen estado de revista destacando cinco con la maquinaria perfecta, uno como oficina de turismo y un último, el del Caballero del Verde Gabán, que ha sido remodelado en 2017 como gastromolino de degustación de alimentos y cocina típicos.

Sobre el mismo cerro sobre el que se alzan los molinos también encontramos el Castillo de la Muela, una fortificación árabe del siglo X que actualmente es uno de los que mejor se conservan de toda la región. 

Castillo de la Muela (Consuegra)

El Alfar, antiguo taller de alfareros, es una construcción puramente manchega, blanca y añil. En su interior se conservan dos hornos y se puede visitar un Museo que incluye una exposición de artesanía, los restos romanos que se encontraron en el antiguo alfar: basas, capiteles y fustes de columnas, así como un antiguo vía crucis. El Alfar se sitúa a las afueras del pueblo en dirección a Madridejos.

Alfar de Consuegra
PUERTO LÁPICE (Ciudad Real)
Separado de Consuegra unos 30 kilómetros en dirección sur nos encontramos con Puerto Lápice, otro de los pueblos que se sitúan al borde de la A-4 y cuyo nombre es uno de los más repetidos en la novela cervantina.

Sus molinos se encuentran casi escondidos en la primera parte de la sierra partida por la autovía nacional y en total suman tres construcciones situadas muy próximas y con las aspas colocadas en diferentes direcciones para aprovechar las corrientes de aire vengan de donde vengan.
Molinos de Puerto Lápice (Toledo)

Las ventas que hoy sacian el hambre y la sed de los viajeros son famosas en Puerto Lápice, tanto como lo fueron en su día las que proveyeron a Don Quijote de alimento y descanso en sus andanzas. Se conservan tres de las cuatro ventas que al parecer existían: La posada del Rincón, entorno a un patio con arco y rejas está rodeado de viviendas; La posada de Dorotea Jiménez, citada por Azorín en su ruta del Quijote; y La Venta del Quijote, restaurante y posada que vuelca su actividad y su existencia en rememorar la novela y a su protagonista.


HERENCIA (Ciudad Real)
Punto clave en nuestra ruta de hoy es Herencia. A sólo 12 kilómetros de Puerto Lápice tenemos una nueva parada obligatoria con un total de siete molinos de viento: El Ama, La Sobrina, Dulcinea, Maritones, La Dueña Dolorida, La Duquesa y Teresa Panza. Los cuatro últimos han sido restaurados y contribuyen a una imagen del pueblo típicamente manchega.

Molinos de Herencia (Ciudad Real)

El primero de los molinos de viento construidos en Herencia se levantó en 1790. Al ver la eficacia del sistema de molido (más barato que los molinos de agua) y la cantidad de grano que eran capaces de convertir en harina sus máquinas pronto se construyeron los otros seis.


ALCÁZAR DE SAN JUAN (Ciudad Real)
Apenas 13 kilómetros hacia el oeste sin desviarnos de la carretera el siguiente pueblo en nuestra hoja de ruta es Alcázar de San Juan. La localidad ciudadrealeña con una población superior a los 30.000 habitantes tiene sobre su Cerro de San Antón uno de los tesoros históricos-arquitectónicos mejor guardados.

Los cuatro molinos que se conservan en la actualidad no son reflejo de la superpoblación de 19 molinos de viento con los que llegó a contar Alcázar de San Juan. Rocinante, Barataria, Fierabrás y Barcelona son los nombres de los supervivientes de los que los dos primeros ahora se han reconvertido en centros de interpretación. Ingenios mecánicos de gran precisión utilizados para  moler el grano y obtener la harina gracias al aprovechamiento de la energía de la naturaleza: el viento.

Molinos de Alcázar de San Juan (Ciudad Real)

Pero los alcazareños guardan más joyas, como las cuevas que se extienden bajo el propio Cerro de San Antón, la Cueva del Polvorín y las Canteras, así como las viejas minas reconvertidas en la ubicación perfecta para la celebración de festejos.

Tomando Alcázar de San Juan como punto intermedio si nos queremos tomarnos la ruta con calma y disfrutar, la localidad tiene múltiples reclamos para hacer noche. Tras visitar el Complejo Lagunar o el Museo del Hidalgo podremos hacer noche en la Casa Rural Los Molinos, una sencilla pero encantadora casa de estilo castellano donde hacer un alto, o en la Venta El Molino una opción mucho más asequible situada en uno de los accesos de la ciudad.


CAMPO DE CRIPTANA (Ciudad Real)
Ni 10 kilómetros más allá volvemos a detener nuestro camino en Campo de Criptana. La ciudad vecina de Alcázar de San Juan es, posiblemente, la que disparó la imaginación de Miguel de Cervantes para redactar uno de los capítulos más célebres de 'Don Quijote de la Mancha'.

Hoy la localidad cuenta con 10 molinos de viento, pero en origen fueron muchos más. Cuando la idea de los molinos movidos por el aire castellano comenzó a extenderse como alternativa a los molinos de agua. En 1575, las Relaciones Topográficas de Felipe II mencionan “muchos molinos” en Campo de Criptana. El Catastro del Marqués de la Ensenada del año 1752 recoge 34 molinos en esta localidad, más que todos los molinos sumados del resto de pueblos de La Mancha.

Molinos en Campo de Criptana (Ciudad Real)

Entre el conjunto de molinos que puebla la Sierra de los Molinos, se encuentran los tres únicos molinos de la Península Ibérica que conservan la estructura y maquinaria original del siglo XVI, Burleta, Infanto y Sardinero, mientras que los otros siete restantes pertenecen ya al siglo XX y en los que se acoge desde la oficina de turismo hasta el Museo de Sara Montiel, el Museo del Vino, el Museo de la Labranza y el Museo de la Poesía. 


MOTA DEL CUERVO (Cuenca)
A algo menos de media hora en coche siguiendo la N-420 llegamos a Mota del Cuervo, ya en provincia de Cuenca,  tan conocida por su complejo lagunar de Manjavacas, un paraíso para flamencos declarado Reserva de la Biosfera, como por su Balcón de la Mancha, el cerro donde se ubican sus siete molinos de viento en el extremo oriental de la localidad.

Complejo lagunar de Manjavacas (Mota del Cuervo)

Pese a su número sólo uno es original, el conocido como El Zurdo, un nombre otorgado al giro de sus aspas, pues giran en sentido contrario al resto. Los demás se sitúan al otro lado de la carretera N-420 y fueron reconstruidos en sus emplazamientos originales durante la segunda mitad del siglo XX.

Molinos en Mota del Cuervo (Cuenca)

El denominado El Gigante es un ejemplo práctico para conocer cómo se llevaba a cabo la molienda desde que se busca la dirección del viento y se visten las aspas con tela hasta el movimiento de la maquinaria para triturar el grano, un acto que se realiza todos los sábados del mes de manera gratuita.  Hoy da la bienvenida al visitante, es la sede de la oficina de turismo de La Mota y Museo de la Molienda.

La rueda Catalina de Mota del Cuervo

La tradición alfarera de fabricación de cántaros hechos por mujeres cuenta con un Museo de la Alfarería en el corazón del barrio de las Canterías, donde se recoge una muestra de las piezas más representativas esta actividad moteña.


BELMONTE (Cuenca)
A otros 17 kilómetros llegamos a Belmonte, extremo oriental de nuestra ruta de los molinos. Aunque esta localidad sea bien conocida por la existencia de un majestuoso castillo de estilo gótico-mudéjar, no nos podemos olvidar de sus tres molinos de viento.

De estos tres molinos sólo es posible la visita de uno de ellos en los que además de su maquinaria se puede ver una colección de tejas privada, además de unas vistas de pura postal y unos atardeceres castellanos sencillamente mágicos. El más famoso de todos es el Molino “El Puntal”, que conserva toda su maquinaria original y al cual se le puede ver alguna vez realizando una molienda tradicional. En su interior se puede visitar una exposición de tejas.

Molinos en Belmonte (Cuenca)

Obviamente la visita al Castillo de Belmonte es prácticamente obligatoria y de paso perdernos por los rincones de esta ciudad repleta de secretos medievales. Para reponer fuerzas y zambullirnos en la cultura quijotesca nada mejor que parar en la casa Ínsula Barataria, un bed&breakfast con vistas directamente al castillo, o en el Palacio Buenavista, un pequeño palacio castellano del siglo XVI y restaurado en 1996 repleto de encanto.

Castillo de Belmonte (Cuenca)


EL ROMERAL (Toledo)
Buscando cerrar el bucle manchego salimos de Belmonte y recorremos algo más de 80 kilómetros hasta llegar a El Romeral. Esta bonita plaza tiene los molinos casi como parte de su núcleo, ya que quedan al borde de las zonas edificadas. En tiempos de los romanos se conocía el lugar como Campo Espartano por la calidad y cantidad de esparto que producía y la importancia de la materia en aquel momento.

En total son cuatro los molinos de El Romeral, pero uno está especialmente bien conservado. Se trata del molino El Pechuga que se levanta al norte del pueblo y que protagoniza la Fiesta de los Molinos en la que toda la localidad honra a estos edificios enclavados dentro de la temática de 'Don Quijote de la Mancha' a través del arte y la gastronomía.
Molino de El Romeral (Toledo)

Los molinos Crítica y Los Gorrinos datan de mediados del siglo XIX, han sido restaurados y ahora son salas de exposiciones, mientras que Muela es privado.

En torno finales del mes de abril (a veces primeros de mayo) se celebra la Fiesta de los Molinos con un montón de actividades y en las que el cerro (así como todo el pueblo) se engalana para volver al siglo XVII. Se hacen representaciones teatrales, pasacalles con temática quijotesca así como degustaciones culinarias con lo mejor de la tierra.


TEMBLEQUE (Toledo)
A menos de 7 kilómetros en línea prácticamente recta llegamos a Tembleque. Esta localidad situada al borde de la A-4 es, además de un punto perfecto para hacer un alto en los viajes hacia el sur, una localidad ideal para contemplar otros tres molinos de viento más.

De hecho, los molinos de Tembleque son los primeros en alzarse si seguimos la A-4 desde Madrid. De los tres que están en pie, dos son de propiedad pública y han sido restaurados recientemente; el tercero está peor ya que su propiedad es privada y no cuenta con los mismos cuidados.
Molinos en Tembleque (Toledo)

Erigidos sobre el alto al este de la localidad se contempla toda la villa, un pueblo relativamente pequeño en el que hay que guardar unos minutos para pasear por su espectacular Plaza Mayor, capaz de rivalizar con la plaza de Chinchón salvando las distancias.

Plaza Mayor de Tembleque

MADRIDEJOS (Toledo)
Completando esta ruta manchega acabamos nuestro recorrido en Madridejos. Esta pequeña localidad en la que convergen la A-4 y la CM-42 está tan próxima a Consuegra que normalmente la primera de las paradas que hemos visto suele ensombrecer al pueblo en el que hoy ponemos el punto y aparte.

Pese a que no cuenta con un elevado número de molinos (originalmente había cuatro), hoy sólo sobrevive uno que destaca tanto por su historia como por su estado de conservación. El Molino del Tío Genaro (se encuentra en la calle Dulcinea de El Toboso, número 8), que así se llama es una construcción que data del siglo XVII, mucho más antiguo que los de Consuegra con 200 años menos en su haber.

Molino del Tío Genaro en Madridejos (Toledo)

El del Tío Genaro es un molino privado pero que acepta visitas, tanto es así que es un Bien de Interés Cultural, y en él podremos ver cómo la maquinaria aún hoy sigue viva después de la restauración de 1987 para el deleite de todos los amantes de la historia y los aficionados a todas aquellas recetas a base de harina. Se organizan incluso visitas teatralizadas y eventos culturales dentro de un marco 100% manchego.

Itinerario de la ruta por carretera


Fuentes: www.motorpasion.es; http://www.turismocastillalamancha.es: www.herencia.es; www.turismoalcazar.es; www.tierradegigantes.es; http://todotembleque.blogspot.com; www.herencia.net


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