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REFLEXOLOGÍA. Sanos de los pies a la cabeza


La reflexología es el estudio de la técnica de los masajes aplicados en determinados puntos de los pies o de las manos con el fin de estimular las capacidades curativas del organismo. Esta disciplina parte de la idea de que existe una conexión entre determinadas partes del cuerpo, pies y manos, con los órganos internos y que se establece aplicando una determinada presión en manos o pies a fin de recuperar el equilibrio orgánico que se pierde al contraer una enfermedad.

La primera referencia occidental a su utilidad es el libro Historias que los pies pueden contar, de la fisioterapeuta estadounidense Eunice Ingham, publicado en 1938.

La reflexología se presenta como una terapia útil para tratar alteraciones mentales leves, como son el estrés, el insomnio y la ansiedad, así como en caso de trastornos musculares y digestivos, paliar dolores y tratar la hipertensión. Según la Asociación Española de Reflexoterapia, esta terapia sirve también para mejorar el sistema circulatorio, el sistema inmunológico y para activar los “sistemas de eliminación” ayudando en los casos de estreñimiento, asma, alergias y resfriados.

Existe un red europea llamada Rien (https://reflexology-europe.org/) que representa a más de 20.000 profesionales de más de veinte países del Viejo Continente. Esta red se ocupa de establecer las cualificaciones del terapeuta para aplicar la reflexología, así como de las oportunas prácticas. Los conocimientos de Anatomía, Fisiología y Patología son imprescindibles para la posterior práctica de la reflexoterapia.


Hay celebridades médicas que no dudan en utilizar terapias complementarias, tales como la aromaterapia, la acupuntura, el yoga y la reflexología. De todas formas, esto no concede a la reflexología el carácter de ciencia ya que las evidencias sobre su eficacia son escasas. Por diferenciar, se sabe que el colesterol obstruye las arterias porque se ha encontrado en ellas; la relación entre pie y órganos internos ha de demostrarse.

Los masajes en general, y los específicos de la reflexología, están contraindicados en personas que padecen enfermedades infecciosas que sean contagiosas, tengan riesgo de formación de coágulos, hayan sido operadas recientemente, estén medicadas por enfermedades crónicas (diabéticos, por ejemplo), padezcan insuficiencia renal o, entre otros, cáncer. De modo que una precaución ineludible es asegurarse siempre antes de recibir un masaje para conocer si nos afecta alguna contraindicación.


Fuentes: http://www.reflexologiainfantil.org/; https://reflexologiapodal.es; https://es-es.facebook.com/asociacionreflexologia/

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