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ANIMALES CURIOSOS. El Cuco, un impostor en toda regla

“Eres como el cuco, niña; pájaro que nunca anida; pone el huevo en el ajeno; y otro pájaro le cría.”
El "cuco" (Cuculus canorus), es un ave esquiva y solitaria, que tiene dos características que la hacen muy singular: la primera su inconfundible canto "cu cu", en intervalo musical de tercera mayor descendente; y la segunda, por la de poner sus huevos en nido ajeno (poliándrica). 
La hembra del "cuco" pone sus huevos de uno en uno en los nidos de otras especies de aves con el propósito de que éstas los incuben y los críen. 
Es todo un parásito de la incubación, pero debido al riesgo que conlleva su estrategia, de los aproximadamente 20 huevos que una hembra pone en una temporada, solo conseguirán salir adelante 3 de sus crías, las demás, morirán. La señora "cuco" observa detenidamente los nidos de otras especies de aves y comienza la formación del huevo en su interior, y cuando uno de los nidos es abandonado por un instante, el "cuco" pone en 2 segundos su huevo en él y se come a uno de los forasteros. 


Aproximadamente 11 días después sale la cría, que en cuanto tiene 10 horas de vida comienza a tirar hacia fuera los otros huevos o a los hermanos de nido. Algunas especies como el mirlo común se dan cuenta del engaño y tiran el huevo al suelo, por lo que generalmente el "cuco" reconoce el nido de la especie donde se crió y siempre intenta "colocar" sus huevos allí, generalmente carriceros y bisbitas, aunque se sabe que el "cuco" parasita a más de 30 especies de aves

Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Cambridge y publicado en la revista Nature Ecology & Evolution, aporta nuevos datos sobre el comportamiento del cuco. Tras dejar los huevos, la hembra distrae además al propietario del nido (un carricero en el caso analizado), asustándolo al imitar el canto del gavilán, un potencial depredador de esta otra especie. Al emitir este sonido, el cuco "incrementa el éxito del parasitismo, distrayendo la atención de los padres adoptivos", como han indicado los autores del estudio.

Tras silbar como un gavilán y lograr su objetivo, la madre abandona el huevo. Para evitar que la descubran, lo que supondría que el huevo impostor sería echado fuera del nido, el cuco ha desarrollado varias artimañas, como poner huevos del mismo color que los de la especie elegida. Este pájaro además actúa con "un secretismo y una rapidez destacables" cuando deposita el huevo.


El cuco es alimentado por un carricero común (Foto: PER HARALD OLSEN)

Los augurios del Cuco
La aparición del canto del cuco en los bosques y campos, tan pronto se disipaban las nieves y los fríos del invierno, su persistencia entusiasta durante la primavera y solo durante la primavera (pues en cuanto llegaban los primeros calores veraniegos se quedaba mudo), y el tono inconfundible y bien templado de su cucú convertían a este ave, para el campesino de España y de buena parte de Europa, en una especie de pregonero alegre e inconfundible de la superación del mal tiempo y del renacer de la época más hermosa y fecunda de la naturaleza.

Ahora bien, el cuco tuvo también otras connotaciones menos positivas. Baste decir que ha sido un símbolo muy acuñado del fraude y de la rapiña, pues se trata de un ave parásita, y que se asocia también, en muchos lugares, al adulterio y al deshonor de él derivado, hasta el extremo de que en diversas lenguas europeas el nombre del cuco (o algún derivado de su nombre) se ha convertido en sinónimo de cornudo. El cuco está también íntimamente ligado a la muerte.

En fin, que el cuco es un ave de simbolismo denso, ambiguo, liminal, que hace acto de presencia en los intersticios del invierno (de la muerte) y de la primavera (de la resurrección de la vida) y que seguramente por ello es visto como un ser ambiguo y contradictorio.

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