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TURISMO. Escapada a Trujillo (Cáceres)

Escapada a TRUJILLO (Cáceres)

Plaza Mayor y estatua ecuestre de Pizarro
TRUJILLO es una ciudad pequeña y tranquila, ideal para dejarte llevar y  perderte por sus calles empedradas donde cada  piedra y escondite nos habla de un pasado con historia. Un lugar ideal donde merece la pena dejarse sorprender por su ambiente, su gastronomía y sus gentes.

La ciudad amurallada de Trujillo se encuentra en una colina con vistas al campo circundante entre los ríos Tajo y Guadiana. Este territorio ha visto crecer, en su seno, muchas generaciones de pueblos diversos que han aportado al enclave su identidad y su belleza. Trujillo tiene una amplia y variada historia que es visible en los edificios y artefactos que se encuentran en toda la ciudad. Sus comienzos datan de 600 años antes del nacimiento de Cristo, esta ciudad tiene mucho que contar. Los restos romanos presentes en su entorno y núcleos  cercanos hablan de grandes poblaciones, que tienen su continuidad en épocas de ocupación de pueblos visigodos y  musulmanes. Este último, le confiere a la ciudad su carácter defensivo, con la fortaleza, la muralla y los aljibes interiores.




La Muralla

A pesar de su rica historia, Trujillo no se hizo famosa hasta el descubrimiento de las Américas y la expansión del Imperio español. El residente más famoso de la ciudad fue Francisco Pizarro, uno de los grandes exploradores de España y el hombre que conquistó Perú y fundó Lima. Sin embargo, él no es el único hijo famoso, en toda la ciudad se ven dedicatorias a gente como Francisco de Orellana, que descubrió el Amazonas y García Paredes, que fundó la ciudad venezolana también llamada Trujillo. (www.turismoextremadura.com).

La plaza Mayor es el núcleo central de la ciudad, tiene una arquitectura renacentista y cuando estás en ella, puedes sentir su carácter histórico. Destacan, en su interior, las casas palacios conocidas como los Palacios de los Marqueses de la Conquista, el de los Orellana-Pizarro, el de los Duques de San Carlos, el del Marquesado de Piedras Albas y el de Santa Marta, que desarrollan el conocido estilo plateresco cacereño. Presidiendo la plaza, nos encontramos con la estatua de Francisco Pizarro.


El palacio de los Marqueses de la Conquista o Palacio de escudo es un edificio renacentista del siglo XIV construido sobre las antiguas carnicerías. Su planta baja está porticada con arcos de medio punto sobre grandes pilares que sostienen las plantas superiores. Un destalle curioso es ver como sus ventanas, con rejas de hierro forjado decoradas con el escudo de Pizarro, van disminuyendo su tamaño a medida que son más altas. Lo destacado del edificio es su balcón en esquina de estilo plateresco, presidido por el escudo de Carlos V


Palacio Marqueses de Piedras Albas

Imponente en la plaza, la iglesia de San Martín de Trujillo. Este conjunto deja entrever una amalgama de estilos que se pueden denominar como gótico tardío. La edificación, que consta de una nave construida con piedra de sillería y cubierta con bóvedas de crucería estrellada, domina el entorno y su aspecto nos hace pensar más en una construcción defensiva que en lugar sagrado. Entre sus torres nos encontramos una portada renacentista abierta en su parte superior rematada con chapitel piramidal.


También encontramos en la plaza la Torre del Alfiler. De origen medieval, se construyó como torre defensiva con sillares romanos, trasformada posteriormente en casa nobiliaria. Hoy en día tiene marcado carácter público y municipalizado. Todavía conserva la cadena sobre su puerta, que hace gala de los privilegios por haber hospedado a Felipe II.


Puerta de San Andrés
En la parte más alta de la ciudad se encuentra el Alcázar, fortaleza construida entre los siglos IX Y XII. Construida con sillares de granito se defiende con torres adosadas a sus murallas. Se entra a través de un arco de herradura con la imagen de la Virgen de la Victoria, que es la patrona de Trujillo. Destacan en el interior, por su antigüedad, sus dos aljibes árabes

También en la parte alta se encuentra la casa museo de los Pizarro. Se trata de un casón solariego del siglo XIV, al que se accede por una portada con el escudo de los Pizarro. En esta edificación, donde nació Francisco Pizarro, se muestra una recreación de una casa del siglo XV y destaca una patio con plantas procedentes del continente americano.


Casa-Museo de los Pizarro en Trujillo

Bajando otra vez hacia la plaza nos encontramos con uno de los edificios más importantes de la ciudad,  la Iglesia Santa María la Mayor.  Es una construcción gótica del siglo XV, sobre templo románico, construida con sillares y mampostería. Cabe destacar su ábside, las puertas de arquivoltas apuntadas sobre columnas y su reconstruida torre-campanarío, magnífico ejemplo tardorrománico y único existente en Extremadura.


Puerta de Santiago

Paseando por la calle Ballesteros, vemos los vestigios de la vieja ciudad amurallada. Entrando por el arco de San Andrés, o puerta de Vera Cruz, formada por una arco apuntado aparejado con pequeñas dovelas, encontramos una ciudad claramente medieval, con sus casones fortaleza adosados a la muralla. Todos ellos vestigios de un pasado defensivo en épocas de ocupación musulmana.


Cerca de este enclave merece la pena acercarse a la denominada Alberca. Es un gran pozo de grandes dimensiones. Era un baño público romano de la época del Emperador Augusto, un «natatorium romano». Tres tramos escaleras de piedra  labrada dan acceso  hasta el fondo. Después los árabes la reutilizaron para regar los prados de San Juan mediante una extensa conducción subterránea y para dar de beber al ganado como abrevadero.


Alberca (limpia) en Trujillo (Cáceres)





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